Coqueluche en Argentina: crecen los casos y alertan por niños

El incremento de casos de coqueluche en Argentina encendió las alarmas sanitarias en 2025. La enfermedad, que afecta principalmente a niños pequeños, muestra un crecimiento sostenido en comparación con el año anterior. Especialistas advierten que la baja cobertura de vacunación y la alta contagiosidad explican el avance del brote, especialmente entre los grupos más vulnerables.

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Qué es el coqueluche y por qué preocupa

El coqueluche, también conocido como tos convulsa, es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite con facilidad por vía respiratoria y puede generar complicaciones severas en bebés y niños pequeños.

Los especialistas destacan que los menores de 5 años son los más afectados debido a que su sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo. El mayor riesgo se concentra en los bebés menores de 2 meses, quienes todavía no recibieron la primera dosis de la vacuna.

Fuerte aumento de casos en el último año

Según datos médicos difundidos recientemente, durante 2025 los casos de coqueluche se triplicaron en relación con 2024. Este crecimiento preocupa al sistema de salud, ya que evidencia una mayor circulación de la bacteria en la comunidad.

Uno de los factores clave detrás de este escenario es la disminución en las tasas de vacunación infantil. Actualmente, se estima que alrededor del 66% de la población pediátrica cuenta con el esquema completo, muy por debajo del 95% necesario para lograr inmunidad colectiva.

Vacunación obligatoria y grupos prioritarios

La vacuna contra el coqueluche forma parte del calendario nacional y es obligatoria y gratuita. El esquema incluye dosis a los 2, 4 y 6 meses de vida, con refuerzos a los 18 meses, 5 años y 11 años.

Además, las embarazadas deben aplicarse la vacuna a partir de la semana 20 de gestación. Esta medida permite transferir anticuerpos al bebé y protegerlo durante sus primeros meses de vida, etapa en la que es más vulnerable.

Síntomas: cómo identificar la enfermedad

El coqueluche suele comenzar con síntomas leves similares a un resfrío, lo que puede dificultar su detección temprana. En esta fase inicial puede presentarse congestión nasal y tos moderada durante varios días.

Con el avance de la enfermedad aparece la característica tos paroxística, que se manifiesta en accesos intensos y repetitivos, pudiendo alcanzar numerosos episodios diarios.

En los casos más graves, especialmente en bebés, pueden registrarse episodios de apnea o cambios en la coloración de la piel por falta de oxígeno. A diferencia de otras infecciones respiratorias, la fiebre suele ser baja o incluso inexistente.


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