A minutos de subirse a un auto icónico de la Fórmula 1 y recorrer las calles de Palermo, Franco Colapinto vivió una previa inolvidable frente a miles de fanáticos.
El piloto de Alpine, que este año debutó como titular en la Máxima, fue el gran protagonista de una jornada que transformó a Buenos Aires en una verdadera fiesta del automovilismo.
“Lo disfruto mucho, se me pone la piel de gallina. Es un placer, con tanta gente”, expresó el pilarense, visiblemente emocionado.
Cercanía, emoción y humor
Colapinto volvió a mostrar una de sus marcas registradas: la conexión con la gente. En medio del fervor, se permitió incluso bromear al ver una gigantografía suya entre el público:
“Es una tragedia”, dijo entre risas.
También anticipó cómo iba a encarar la exhibición con el histórico Lotus de 2012:
“Voy a ir despacito. Hay que respetar las normas de tránsito”.
Un mensaje que apunta al futuro
Ya en el escenario principal, el piloto dejó en claro que el evento también tiene un objetivo más grande:
“Ojalá que con este show podamos demostrar lo que generamos y que podamos tener un Gran Premio en la Argentina”.
La exhibición no solo fue un espectáculo, sino también una carta de presentación ante la Fórmula 1 para reforzar el sueño de que el país vuelva a tener una carrera oficial.
Un deseo personal: conocer a Messi
En medio de la euforia, Colapinto también dejó ver su lado más humano al referirse a Lionel Messi:
“Me encantaría conocerlo, pero que sea algo natural, sin marketing”.
El último antecedente de la F1 en Argentina
La última vez que la Fórmula 1 corrió en el país fue el 12 de abril de 1998, en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
Aquel día, Michael Schumacher se llevó la victoria con Ferrari, en una carrera que también tuvo como protagonistas a Mika Häkkinen y Eddie Irvine en el podio.
Una pasión que sigue intacta
A más de dos décadas de aquella última carrera, el fervor por la Fórmula 1 sigue vivo en Argentina.
Y Colapinto, con su talento y carisma, aparece como el gran motor de una ilusión que vuelve a encenderse.


