El Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) ha emitido una advertencia sobre el fenómeno conocido como ‘Super Niño’, que podría convertirse en uno de los eventos climáticos más intensos registrados en las últimas décadas. Las proyecciones muestran un calentamiento significativo tanto en la superficie como en las capas subsuperficiales del Pacífico central y oriental, con temperaturas registradas entre 3 °C y 4 °C superiores al promedio.
Los análisis del IRI sobre el fenómeno de El Niño indican que hay una certeza del 100% de que este evento extraordinario persistirá durante el trimestre de septiembre a noviembre de 2026, extendiéndose hasta el invierno del hemisferio norte. Este fenómeno climático no tiene precedentes en las últimas décadas, y se espera que sus efectos sean más intensos y duraderos que en ocasiones anteriores.
Preparación y respuesta ante el Super Niño
De acuerdo con los expertos, la preparación ante eventos de esta magnitud no puede limitarse a respuestas posteriores al impacto. La implementación de protocolos de acción anticipados, basados en pronósticos estacionales, es esencial para mitigar las pérdidas humanas y económicas que podrían ocurrir debido al Super Niño. Las comunidades deben estar alerta y preparadas para gestionar los riesgos asociados con cambios climáticos extremos. Riesgosde inundación
Andrew Kruczkiewicz, especialista en gestión de riesgos del IRI, ha destacado la importancia del aumento de agua cálida subsuperficial que se ha movido hacia el este del Pacífico. Estas condiciones actúan como una caldera que no solo afecta la superficie, sino que presenta anomalías de más de +10 °C en las profundidades del océano. Este fenómeno no solo influye en las corrientes oceánicas, sino que también modifica el clima global.
Observaciones en la región Niño 3.4, un área clave para medir la intensidad del fenómeno, revelan un rápido aumento de temperatura que supera los +3,0 °C en sus picos más extremos. Esta acumulación de calor subsuperficial asegura que el fenómeno persista hasta mediados de 2027, afectando las condiciones meteorológicas en diversas regiones del mundo.
Los científicos sostienen que estas condiciones prolongadas tendrán un impacto significativo en la agricultura, los recursos hídricos y la infraestructura urbana a nivel global. La comunidad científica está en alerta permanente, monitoreando la progresión de las anomalías oceánicas. Los cambios en los patrones de lluvia y temperatura influirán en la producción agrícola, pudiendo ocasionar crisis alimentarias en algunas regiones.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA ha señalado que hay un 75% de probabilidad de que los últimos meses de 2026 establezcan récords históricos de temperatura no vistos en más de 70 años. Ángel G. Muñoz, climatólogo del IRI, explica que cuando El Niño alcanza el umbral de ‘Super Niño’, los patrones climáticos globales reaccionan de manera no lineal, aumentando el riesgo de lluvias extremas e inundaciones en América del Sur.
Al mismo tiempo, se espera que las sequías severas se intensifiquen en el norte de Australia y la región amazónica. Estos cambios alteran drásticamente los patrones de precipitación global, con tormentas extremas en el Pacífico central mientras que el Sudeste Asiático enfrenta una sequía sin precedentes. Las comunidades en estas áreas deben prepararse para enfrentar estos desafíos climáticos.
El impacto del Super Niño en las esferas social y económica exige una reevaluación de los planes de emergencia a nivel continental, dado que su presencia se extenderá hasta bien entrado 2027. Las políticas públicas deberán adaptarse para enfrentar estos desafíos y proteger a las poblaciones más vulnerables.
Fuente: Noticias Ambientales


