El gesto de Kudelka que emocionó a todos tras la final: “No coronamos, pero sí triunfamos”

En medio de la desazón por la derrota en la final del Torneo Apertura 2025 ante Platense, Frank Darío Kudelka sorprendió a todos con un gesto tan inesperado como conmovedor. Mientras el Calamar celebraba el primer título de su historia en el Estadio Único Madre de Ciudades, el técnico de Huracán recibió la medalla del subcampeón de manos de Claudio Tapia, presidente de la AFA, y la besó. Un acto simple, pero cargado de simbolismo.

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Kudelka, conmovido por no haber podido dar la vuelta olímpica, eligió honrar el segundo puesto como un reconocimiento al camino recorrido por su equipo. A diferencia de muchos entrenadores que suelen evitar el protagonismo en la derrota, el DT del Globo no sólo se quedó en el campo de juego, sino que luego se presentó en conferencia de prensa con la medalla colgada al cuello.

“Vengo con esta medalla por el agradecimiento que tengo por haber llegado hasta acá, y por el valor que le doy a mi equipo por haber llegado hasta acá”, expresó con firmeza. Y profundizó: “Quiero separar lo que es coronar de triunfar. Hoy no coronamos, pero sí triunfamos. Los demás lo verán de otra manera”.

El entrenador no ocultó el dolor por no haber podido alcanzar la gloria con Huracán: “Tengo mucha tristeza. No coronar con Huracán es una cruz que tengo, entonces se me hace muy difícil desarrollar lo que sucedió”.

Más allá de su discurso, también el plantel acompañó con altura: los jugadores de Huracán formaron un pasillo de honor para sus rivales antes de la premiación. Fue un gesto de respeto y deportividad hacia Platense, poco habitual pero profundamente valorado en el fútbol argentino.

Este tipo de actitudes, que trascienden lo deportivo, remiten a otros grandes momentos de fair play. En 2021, Pep Guardiola también besó su medalla de plata tras perder la final de la Champions League con el Manchester City, gesto que incluso fue elogiado por el Papa Francisco.

Kudelka, aunque dolido, dejó una imagen poderosa: la de un líder que eligió abrazar el mérito de su equipo, aun sin la corona. Un mensaje que en tiempos de resultados inmediatos, invita a valorar el camino.

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