El fútbol italiano vivió este martes una jornada de profundo dolor con el funeral de Franco Baresi, uno de los máximos ídolos de la historia del Milan y una leyenda del deporte mundial. La ceremonia se realizó en la Basílica de Sant’Ambrogio, en Milán, donde miles de hinchas, exfutbolistas, dirigentes y autoridades se reunieron para despedir al histórico capitán rossonero.
El cortejo fúnebre comenzó poco después de las 11 de la mañana y se extendió durante cerca de una hora y media. Al finalizar la ceremonia religiosa, el féretro fue trasladado al exterior de la basílica por varias glorias del Milan, entre ellas Demetrio Albertini, Alessandro Costacurta, Massimo Ambrosini, Marco Simone, Pietro Paolo Virdis y Alberico Evani, mientras cientos de fanáticos lo despidieron entre aplausos y cánticos.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el público entonó «Solo hay un capitán», uno de los tradicionales himnos dedicados a Baresi, en medio de un respetuoso silencio que envolvió la plaza.
La despedida trascendió los colores del Milan. Figuras históricas de clubes rivales también dijeron presente para rendir homenaje al excapitán de la Selección de Italia. Entre los asistentes estuvieron el presidente del Inter, Giuseppe Marotta, y el histórico defensor Giuseppe Bergomi, quien recordó a Baresi como «un símbolo del fútbol que representó el sentido de pertenencia, un valor que hoy se ha perdido». También participaron representantes de la Juventus, Fiorentina y Torino, además del ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi.
La Federación Italiana de Fútbol estuvo representada por Claudio Ranieri, actual director técnico de la FIGC, quien asistió acompañado por Roberto Baggio. Además, el presidente de la Serie A, Ezio Simonelli, formó parte de la ceremonia.
El ingreso de Paolo Maldini y Marco van Basten provocó una de las mayores ovaciones de la jornada. Los dos ídolos del Milan fueron recibidos con una larga ronda de aplausos por parte de los presentes. Muy distinta fue la reacción para el propietario del club, Gerry Cardinale, y el presidente Paolo Scaroni, quienes fueron silbados por un sector de los hinchas a su llegada a la basílica. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, también recibió una reprobación similar.
Durante la misa, el abad Carlo Faccendini destacó la figura humana de Baresi por encima de sus logros deportivos: «Franco demostró que se puede llegar a ser grande permaneciendo humilde», expresó durante la homilía. Otro de los momentos más conmovedores fue la lectura del Libro de la Sabiduría, a cargo de Giuseppe Bergomi, histórico rival de Baresi durante décadas en el clásico entre Milan e Inter y luego gran amigo fuera de las canchas.
Dentro de la Basílica, el ataúd estuvo acompañado por otros grandes referentes de la historia del Milan, como Daniele Massaro, Roberto Donadoni, Filippo Galli, Marco van Basten, Giovanni Galli y Angelo Colombo. Además, asistieron numerosas figuras que compartieron plantel con Baresi a lo largo de su carrera, entre ellas Dejan Savicevic, Sebastiano Rossi, Gianluca Zambrotta, Aldo Serena, Mauro Tassotti y Alberico Evani.
El homenaje también contó con la presencia de delegaciones internacionales, incluido el Real Madrid, representado por su presidente honorario Pirri, y el Barcelona, que envió una comitiva institucional para despedir a uno de los defensores más influyentes en la historia del fútbol. Así, Milán despidió a uno de sus máximos emblemas. Un capitán eterno, respetado por compañeros, rivales y fanáticos, cuya figura quedará para siempre entre las más grandes del fútbol mundial.
Fuente: Minuto Uno


