Los incendios de pastizales en las islas del Paraná reavivan la alerta ambiental frente al Gran Rosario

El fuego volvió a instalarse en los humedales ubicados frente al Gran Rosario. Durante un patrullaje por el bajo río Paraná, personal de Prefectura Naval Argentina detectó al menos dos columnas de humo en territorio entrerriano.

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Los focos fueron localizados a la altura de los kilómetros 445 y 447, en sectores alejados de la costa y dentro del humedal. Además, reportes de personas familiarizadas con el área señalaron entre ocho y nueve incendios activos en el sector conocido como Los Meones.

Mientras tanto, imágenes satelitales de la NASA identificaron varios puntos de calor distribuidos en esa zona. La presencia de humo también pudo observarse desde Rosario, San Lorenzo y Fray Luis Beltrán.

El humo alcanzó corredores viales de la región

Las condiciones meteorológicas favorecieron el desplazamiento de las columnas hacia sectores urbanos y corredores de circulación. En particular, el humo alcanzó por momentos la conexión vial entre Rosario y Victoria, sobre la ruta nacional 174.

A la altura del kilómetro 22, las ráfagas y las modificaciones en la dirección del viento redujeron la visibilidad. Por ese motivo, el fenómeno generó preocupación tanto por sus consecuencias ambientales como por los riesgos para quienes transitaban por la zona.

Durante el operativo, los efectivos que navegaban a bordo del Guardacostas 141 no encontraron personas ni embarcaciones relacionadas con los incendios. Posteriormente, Prefectura elaboró un acta y comunicó la situación a la Policía de Islas y a Defensa Civil de Entre Ríos.

Asimismo, el episodio fue informado al Plan Nacional de Manejo del Fuego y se elevó documentación a la Fiscalía Federal de turno. En paralelo, el Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) comenzó a recopilar información sobre los focos.

La nueva serie de incendios ocurre en un escenario marcado por baja humedad, escasas precipitaciones y temperaturas en aumento. A su vez, los vientos predominantes del este, noreste y norte podrían favorecer la propagación de las llamas y trasladar el humo.

En determinados sectores isleños, la utilización del fuego para renovar pastizales destinados a la actividad ganadera constituye una práctica histórica. Sin embargo, cuando la vegetación se encuentra seca y las condiciones meteorológicas son adversas, una quema puede transformarse rápidamente en un incendio de mayor extensión.

Entre 2020 y 2022, una situación similar provocó incendios generalizados en el delta del Paraná. Cientos de miles de hectáreas fueron afectadas durante un período caracterizado por la bajante del río y la expansión de quemas asociadas con actividades productivas y desmontes.

Fuente: Noticias Ambientales


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