Imputan a un hombre por abuso y violencia contra ocho exparejas

La Fiscalía de Instrucción Penal en Género N° 1 de la ciudad de San Luis imputó a Jonathan Raúl Andrada Villagra por abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad, lesiones, amenazas y daños contra ocho mujeres con las que tuvo relaciones sentimentales.

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Durante la audiencia de formulación de cargos, realizada este martes al mediodía, la fiscal Antonella Romagnoli relató que los hechos ocurrieron entre 2014 y 2025, y que en la mayoría de los casos el imputado contactaba a las víctimas por redes sociales. Una vez que ganaba su confianza, comenzaba a ejercer distintos tipos de violencia.

Andrada Villagra se abstuvo de declarar. Solo expresó: “No podía creer” lo que decía la fiscal.

El acusado cambió de abogado minutos antes de la defensa, tras la renuncia del defensor designado. Como se encuentra bajo prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial por hechos similares, la fiscal no pidió nuevas medidas cautelares.

La jueza de Garantía N° 2, Agustina Dopazo, dio por formulados los cargos: abuso sexual con acceso carnal en concurso real con privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo y por violencia de género (dos hechos); abuso sexual con acceso carnal (cuatro hechos); lesiones agravadas por el vínculo, amenazas y violencia de género (dos hechos).

Relatos de las víctimas

El acusado está detenido por lesiones agravadas, amenazas, privación ilegítima de la libertad y daños, además de incumplir una orden judicial.

La primera denunciante lo conoció en 2013 por Facebook. Relató que tras comenzar a salir con él, fue víctima de abusos sexuales reiterados, cometidos bajo amenazas. El hecho más grave ocurrió en 2016, cuando fue interceptada por el acusado y otro hombre, quienes la subieron por la fuerza a un vehículo y la llevaron a una casa del barrio Amep. Allí, la golpeó, la amenazó con un arma de fuego y la violó. Al día siguiente, la obligó a cocinar mientras la apuntaba con el arma. Pudo escapar cuando un amigo del acusado llegó al domicilio y la defendió.

Otra víctima contó que también lo conoció por Facebook. A los dos meses de relación comenzaron las agresiones físicas, que se concentraban en zonas del cuerpo que no quedaban a la vista. Según su testimonio, el acusado respondía mensajes desde su celular y justificaba sus ausencias laborales para ocultar las lesiones. Relató que la golpeaba hasta dejarla inconsciente y luego la violaba, y que grababa los abusos en video para extorsionarla.

En mayo de 2022, quedó embarazada y fue obligada a interrumpir el embarazo bajo coacción del acusado y su madre. Una médica intentó hablar a solas con la víctima, pero no se lo permitieron. La mujer logró escapar por el techo de la casa, una noche en la que ambos se habían ausentado.

Control, aislamiento y amenazas de muerte

La tercera denunciante también comenzó una relación con Andrada tras conocerlo por redes sociales, en 2017. La relación terminó en 2018. Denunció que durante ese período sufrió violencia física y psicológica. En una ocasión, cuando quiso regresar a su casa para ver a su hijo, el acusado le arrojó alcohol en la cara y la amenazó con prenderla fuego.

Otra víctima, vecina del acusado entre 2015 y 2016, también denunció abusos sexuales, amenazas y privación ilegítima de la libertad. Afirmó que el acusado solía decir que “nada iba a pasar por lo que él hacía”. En 2023, lo volvió a ver en la calle y él la saludó “como si nada”.

En 2022, conoció a otra mujer. Se instaló en su casa sin su consentimiento y comenzó a agredirla. La relación terminó en marzo de 2023, motivada por la violencia y el consumo excesivo de drogas por parte del acusado.

Otra joven relató que sufrió abusos físicos, psicológicos y sexuales durante tres meses. Contó que el acusado la golpeó hasta dejarla inconsciente por celos y que luego la forzó a mantener relaciones sexuales. También abusaba de ella mientras dormía y justificaba sus actos con frases como: “Sos mi novia, tenés que estar siempre dispuesta”.

La penúltima víctima denunció que recibió un golpe de puño en la cara, por el cual debieron hacerle siete puntos en el Hospital del Sur. La relación duró hasta mayo de 2024 y terminó con una amenaza de muerte.

La última denunciante relató que entre fines de 2024 y comienzos de este año sufrió golpes, insultos, amenazas y maltratos. El 13 de enero, el acusado le exigió violentamente que le entregara objetos personales. Al negarse, la amenazó con pegarle delante de sus hijos y prender fuego la casa con ellos adentro.

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