La industria textil argentina registró en febrero una caída interanual del 33,2%, según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). El retroceso, que cuadruplica la baja promedio del sector industrial, refleja un escenario de menor consumo, baja utilización de la capacidad productiva y pérdida sostenida de empleo.
Caída de la actividad y menor uso de la capacidad instalada
El informe sectorial evidenció que el nivel de uso de la capacidad instalada se ubicó en torno al 40%, lo que representa una disminución de 6,5 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025. Además, el sector se posicionó más de 10 puntos por debajo del promedio industrial, que alcanzó el 54,6%.
Esta diferencia expone una contracción más profunda en la actividad textil, con impacto directo en la producción. La menor demanda interna aparece como uno de los factores determinantes, afectando el ritmo de trabajo en las fábricas y ampliando los niveles de capacidad ociosa.
En cuanto a los precios, el rubro de prendas, cuero y calzado registró en marzo un aumento del 3,1%, por debajo del índice de inflación general, que fue del 3,4%.
Empleo e inversión en retroceso
El deterioro de la actividad tuvo consecuencias directas sobre el mercado laboral. Desde fines de 2025, el sector perdió en promedio 1400 empleos mensuales en las ramas vinculadas a la producción textil, confección y calzado.
En términos acumulados, la reducción supera los 21.000 puestos de trabajo desde finales de 2023. A nivel interanual, enero mostró una caída de 12.000 empleos respecto al mismo período del año anterior.
La inversión también evidenció señales negativas. La compra de maquinaria cayó 11%, en línea con la baja actividad y el menor incentivo para ampliar la capacidad productiva en un contexto de fuerte ociosidad.
Aumento de importaciones y presión sobre la producción local
Otro factor que profundizó la crisis fue el incremento de las importaciones. La entrada de prendas terminadas creció 104% en volumen, generando mayor competencia para la industria local en un mercado interno debilitado.
Este escenario acentúa la dificultad de las empresas nacionales para sostener niveles de producción y empleo, en medio de una demanda que no logra recuperarse.
Exportaciones en crecimiento
En contraste con los indicadores negativos, las exportaciones del sector mostraron un fuerte repunte. Durante el primer trimestre de 2026 crecieron 143%, impulsadas por procesos de reconversión productiva y una mayor inserción en mercados externos.
Sin embargo, desde el sector advierten que este desempeño no alcanza para compensar la caída del consumo interno ni revertir el panorama general de la industria.


