En el juicio que investiga la muerte de Diego Maradona, sus hermanas Claudia y Ana brindaron testimonios reveladores ante el tribunal. Las audiencias, que se desarrollan en Buenos Aires, abordaron temas sensibles como el estado de salud del astro, las decisiones sobre su traslado y el manejo de sus marcas registradas. Las declaraciones apuntan a la responsabilidad de sus hijas en los últimos días del exfutbolista.
El proceso judicial busca esclarecer las circunstancias que rodearon el fallecimiento del ídolo argentino, ocurrido el 25 de noviembre de 2020. Siete personas, incluidos médicos y cuidadores, enfrentan cargos por presunto homicidio simple con dolo eventual. Las audiencias actuales incluyen testimonios de familiares directos, cuyas palabras aportan detalles personales y emocionales.
Claudia, la menor de los ocho hermanos de Maradona, recordó que la última vez que vio a su hermano fue antes de la pandemia, durante una visita a su casa en Bella Vista. Luego, presenció la intervención quirúrgica por un hematoma subdural en la Clínica Olivos y participó de la reunión donde se discutió su externación.
Según su relato, en ese encuentro estuvieron presentes sus tres hijas —Dalma, Gianinna y Jana—, Verónica Ojeda, el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. Afirmó que se evaluaron dos alternativas: continuar el tratamiento en una clínica o trasladarlo a una casa, optándose por esta última opción, aunque no recordó quién tomó la decisión final.
Claudia reveló que lo notó triste y envejecido en su último cumpleaños. También expresó que tras su muerte no volvió a tener contacto con el equipo médico, y recordó que su hermana Rita le avisó que Diego «ya estaba muerto» cuando ella llegó al country de Tigre.
Ana, de 74 años, fue contundente en su testimonio. Dijo que la última vez que vio a su hermano fue tras la cirugía en Olivos y que en ese momento él le expresó: «Me duele el alma». Añadió que Maradona tenía un carácter difícil, y que si bien a veces se dejaba atender, en otras ocasiones no lo permitía.
Aseguró que la toma de decisiones médicas quedó en manos de sus hijas, ya que eran mayores de edad. También contó que, tras la externación, mantuvieron contacto solo por llamadas telefónicas y que Diego tomaba su medicación por voluntad propia.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando el abogado Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna, interrogó sobre la propiedad de las marcas registradas por Maradona. Claudia afirmó que su hermano le dejó los derechos, mientras que Ana explicó que su hermana Rita preside Sattvica S.A., la firma que gestiona estos activos.
El abogado de Claudia objetó reiteradamente las preguntas, ya que estas interfieren con otra causa paralela sobre presunta defraudación y administración fraudulenta.
Durante el juicio, surgieron contradicciones en los testimonios. Ana no pudo precisar quién se hacía cargo de los gastos médicos de Diego en Tigre. Sin embargo, fue confrontada con una declaración anterior donde había señalado a Matías Morla como responsable. Ella respondió que podría haberlo dicho, pero no lo recordaba con certeza debido a su edad.


