La investigadora del CONICET y del INTA Balcarce Virginia Aparicio denunció que las autoridades avanzaron con un pedido de exoneración de la administración pública luego de su participación en un proyecto internacional que estudió la presencia de plaguicidas en el ambiente, los alimentos y las personas.
Aparicio trabaja desde hace más de 20 años sobre la relación entre plaguicidas, suelo y agua. El registro del CONICET incluye entre sus líneas de investigación el transporte de plaguicidas en sistemas intensificados de producción de granos.
La científica afirmó que recibió la decisión de manera extraoficial y que espera la notificación formal para iniciar las acciones administrativas que correspondan.
“Decidieron quitarme la identidad científica”, afirmó Aparicio al describir las consecuencias que tendría para su carrera una eventual exoneración.
El proyecto que analizó más de 200 plaguicidas
El conflicto está relacionado con SPRINT, un proyecto internacional destinado a estudiar el impacto de los plaguicidas sobre la salud humana y los ecosistemas.
La iniciativa comenzó a gestarse en 2018 y recibió financiamiento de la Unión Europea. Argentina participó a través del INTA Balcarce, junto con instituciones científicas de distintos países europeos. Documentación institucional del INTA identifica a Aparicio como líder del sitio de estudio argentino.
“Con el proyecto SPRINT tuvimos la oportunidad de tener financiamiento de la Unión Europea”, explicó la investigadora. En ese momento, planteó, el INTA atravesaba un contexto de desfinanciamiento.
El proyecto internacional contó con 14 millones de euros y permitió analizar más de 200 plaguicidas.
El objetivo fue estudiar la denominada “ruta de los plaguicidas” y determinar su presencia en distintas matrices ambientales y biológicas. El trabajo incluyó muestras de suelo, agua, sedimentos, animales, vegetales y personas.
“Lo que nosotros pudimos documentar y publicar científicamente es que todos estamos expuestos y que en general estamos expuestos a una batería de productos”, sostuvo Aparicio.
De acuerdo con su relato, en algunas muestras llegaron a detectarse entre dos y más de 70 moléculas diferentes en un mismo individuo.
El estudio no se concentró solo en los efectos inmediatos. También abordó las consecuencias de una exposición prolongada a bajas concentraciones y mezclas de productos.
La investigación sobre plaguicidas y el conflicto con el INTA
Aparicio relató que en 2023 las autoridades le solicitaron suspender una reunión en la que debía presentar los resultados a los participantes del estudio.
Luego, de acuerdo con su testimonio, le pidieron abandonar el proyecto y se inició un sumario administrativo.
“Ahora me quieren exonerar por un proyecto que en su momento fue aprobado por las autoridades, a través de la firma de un convenio”, dijo.
La científica también cuestionó las acusaciones vinculadas con el manejo de los fondos del proyecto. Afirmó que el dinero ingresó al INTA, que se cumplieron los procedimientos administrativos y que el proyecto tuvo auditorías favorables.
Y agregó que el sumario tramitado en la Estación Experimental Balcarce podría derivar en una exoneración, una sanción que implicaría la pérdida del cargo y restricciones para volver a ingresar al empleo público.
Qué encontraron sobre la exposición a plaguicidas
Uno de los ejes del trabajo fue analizar la exposición de personas con distintos niveles de contacto con la actividad agropecuaria.
El equipo estudió a productores que utilizan plaguicidas, productores agroecológicos, habitantes de pequeñas localidades cercanas a zonas rurales y personas que viven en ciudades del sudeste bonaerense sin vínculo directo con el campo.
“Estamos expuestos casi todo el tiempo en forma crónica a diferentes moléculas”, detalló Aparicio.
La investigadora planteó que todavía existen interrogantes sobre los efectos de la exposición prolongada a concentraciones bajas y distintas combinaciones de productos.
El trabajo también incluyó el análisis del polvo de los hogares: “Les pedimos a las personas que barrieran su casa y nos dieran el polvo y analizamos ese polvo y tiene hasta 48 productos diferentes”.
Aparicio contó que estos resultados muestran que la exposición no se limita a quienes trabajan de forma directa con productos fitosanitarios, sino que puede producirse a través de distintas vías.
Una carrera científica ligada al estudio de los plaguicidas
La trayectoria de Aparicio está vinculada desde hace décadas con el estudio del suelo, el agua y los plaguicidas.
El registro oficial del CONICET la identifica como investigadora independiente y ubica su lugar de trabajo en el Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible de Balcarce, dependiente de CONICET e INTA.
Entre sus antecedentes también figura la participación en investigaciones sobre contaminación por plaguicidas y calidad del agua.
En 2024 publicó junto con otros investigadores un trabajo sobre la presencia de 53 plaguicidas y productos de degradación en agua de consumo en Argentina.
Ante la posibilidad de su exoneración, organizaciones, instituciones y personas vinculadas con la comunidad científica impulsaron una carta de apoyo en defensa de su continuidad y del derecho a investigar.
Aparicio espera la notificación formal de la decisión y anticipó que recurrirá administrativamente la medida.
“Yo tengo que salir de esta esfera y que el juez piense de una manera más integral la problemática”, planteó sobre los pasos que analiza junto con su abogado.
La científica también vinculó el conflicto con el impacto que podría tener sobre otros investigadores, concluyó.


