La industria argentina profundiza su crisis bajo Milei

Los últimos indicadores muestran un deterioro de la actividad manufacturera. Según datos del Índice de Producción Industrial (IPI-INDEC), la industria cayó 2,2% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo período del año anterior y permanece 11% por debajo del nivel registrado en 2022.

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El retroceso también aparece en sectores estratégicos. La producción automotriz acumuló una baja del 18% respecto de 2025 y 2022, mientras los despachos de cemento descendieron 3% interanual y 24,9% frente a 2022. Las ventas vinculadas a la construcción también mostraron retrocesos.

Pymes industriales: menos producción y ventas

Las pequeñas y medianas empresas son uno de los sectores más afectados por el escenario económico. La II Encuesta de Indicadores Industriales de la Unión Industrial Argentina (UIA) registró que el 38% de las compañías consultadas redujo su producción y el 45,5% sufrió una caída en sus ventas.

Además, el 30,4% informó una baja en sus exportaciones y el 22,4% redujo su cantidad de trabajadores. La demanda interna aparece como una de las principales preocupaciones para las empresas relevadas.

El Índice de Producción Industrial Pyme de CAME también reflejó el deterioro: la actividad manufacturera de las pymes cayó 7,8% interanual en mayo y acumuló una retracción del 11,3%.

Entre los sectores con mayores descensos aparecen químicos y plásticos, con una baja del 21,3%; alimentos y bebidas, con 9,4%; y papel, cartón y edición, con 8,3%.

Capacidad ociosa y caída de la actividad

La capacidad instalada industrial alcanzó el 59,1% en junio, apenas por encima del 58,9% registrado un año antes. Sin embargo, el promedio oculta fuertes diferencias entre sectores.

La industria automotriz utilizó el 45,5% de su capacidad, mientras que la industria textil llegó al 46,6%, la metalmecánica al 41,5% y la fabricación de productos de caucho y plástico al 41%.

De acuerdo con la UIA, el 65,7% de las empresas relevadas trabajó por debajo del nivel de utilización que considera óptimo.

Importaciones y presión sobre la producción nacional

Otro de los factores que genera preocupación en el sector es el crecimiento de los productos importados en el mercado interno.

El escenario combina una menor fabricación local con una mayor presencia de bienes terminados provenientes del exterior. Un relevamiento del Observatorio Pyme detectó que algunas empresas comenzaron a obtener mejores resultados comercializando productos importados que fabricando bienes nacionales.

Entre las firmas que lograron incrementar sus ventas, el 24% de las que comercializan productos importados registró una mejora, mientras que el porcentaje fue diez puntos menor entre las empresas que venden productos nacionales.

Las pymes enfrentan problemas para cobrar

La crisis no se limita a la caída de las ventas. También aumentaron las dificultades para cobrar y sostener el flujo de fondos.

Según el Observatorio Pyme, el 60% de las pequeñas y medianas industrias identificó los retrasos en los pagos de sus clientes como uno de sus principales problemas. Un año atrás, ese porcentaje era del 35%.

La encuesta de la UIA, por su parte, indicó que el 44,9% de las empresas tuvo dificultades para afrontar en tiempo y forma al menos uno de sus compromisos, entre ellos salarios, proveedores, impuestos, servicios o deudas financieras.

Endeudamiento y falta de financiamiento

Las empresas también deben enfrentar un escenario financiero cada vez más complejo. El 87,5% de las pymes consultadas señaló que utiliza recursos propios para financiar su actividad.

Entre quienes recurren al endeudamiento, el principal destino es la reposición de capital de trabajo, seguido por el pago de salarios y aguinaldos. Esto muestra un cambio en el uso del crédito: en lugar de financiar inversiones productivas, muchas compañías recurren a deuda para sostener sus operaciones cotidianas.

A este panorama podría sumarse la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que cuenta con media sanción en el Congreso. Un análisis del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas advierte que el proyecto elimina herramientas destinadas a orientar el crédito hacia las pymes y las economías regionales.

Alerta por el empleo industrial

El deterioro de la actividad también impacta sobre el mercado laboral. El sector industrial estima que, si la tendencia no cambia, la cantidad de puestos de trabajo perdidos podría superar los 500.000 hacia el final de 2026.

Actualmente, las estimaciones citadas por el sector ubican en unos 300.000 los empleos perdidos, mientras las empresas continúan enfrentando menores ventas, reducción de turnos y dificultades para sostener sus estructuras.

Qué espera la industria para los próximos meses

Las expectativas empresariales también empeoraron. Según la UIA, aumentó la proporción de compañías que perciben un deterioro respecto del año anterior en los niveles empresarial, sectorial y nacional.

El contraste con las expectativas de 2025 resulta significativo: mientras entonces el 64,3% de las empresas esperaba que la situación del país mejorara durante 2026, este año solamente el 17,8% aseguró encontrarse efectivamente mejor.

Frente a este escenario, representantes de las pymes reclaman medidas de emergencia económica, productiva, social y laboral para evitar que el deterioro continúe.


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