Los partidos Republicanos y Movimiento Democrático Brasileño, que respaldaron a Flávio Bolsonaro en el balotaje que perdió en Brasil contra el presidente reelecto, Lula da Silva, se despegaron de los dichos del referente de la derecha después de su derrota luego de que el líder opositor adelantara que impulsará un pedido formal para invalidar la votación.
El presidente del partido Republicanos y diputado reelecto, Marcos Pereira, remarcó que la reelección de Lula requiere tolerancia: «El nuevo mandato trae la responsabilidad de gobernar para todos los brasileños, incluidos los que votaron por Flávio Bolsonaro, con respeto a las diferencias y diálogo con el Congreso Nacional».
Por su parte, el Movimiento Democrático Brasileño remarcó que el mandatario brasileño fue «reelecto democráticamente de acuerdo con la Constitución de 1988». Además, Arthu Lira, uno de los principales líderes del Partido Progresista, que también apoyó al derechista en los comicios, subrayó que el país vecino «hizo su elección democrática».
El referente del Partido Liberal había cuestionado duramente el desarrollo del balotaje presidencial tras confirmarse su derrota en las urnas frente a Lula. En sus primeras declaraciones tras la jornada electoral, el legislador apuntó directamente contra la decisión del ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de extender por dos horas el horario de votación en diversas localidades y denunció: «Vamos a pedir la anulación de las elecciones».
«Lo que sucedió no fue algo normal. Fue algo inaceptable. Por primera vez en la historia un ministro del STF, que es abogado de Lula, toma una decisión unilateral y cambia las reglas del juego», sostuvo el hijo de Jair Bolsonaro, al criticar la modificación del esquema de cierre de los comicios. En ese marco, calificó el proceso como una «sacanagem» («jugada sucia o injusticia») y aseveró que es «imposible reconocer el resultado», adelantando que impulsará un pedido formal para invalidar la votación.
El dirigente de la derecha argumentó que la prórroga dispuesta generó una «ruptura total de la equidad entre los brasileños de diferentes Estados». Según expresó, el cierre dispar de las mesas perjudicó sus aspiraciones electorales, señalando que jamás sabrá cuántos sufragios podría haber obtenido en las jurisdicciones donde las urnas no fueron reabiertas.
La controversia por la extensión del horario se produjo a pesar de que la propia campaña de Bolsonaro había presentado un reclamo previo ante el Tribunal Superior Electoral (TSE). En dicha presentación, sus representantes habían solicitado ampliar la jornada de votación en municipios afectados por intensas lluvias en los Estados de Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, São Paulo y Santa Catarina.
Fuente: C5N


