Menor interés en el RIGI: qué pasa en el sector automotor

La industria automotriz en Argentina redujo su interés en ingresar al Régimen de Inversión para Grandes Inversiones (RIGI), a dos años y medio de su lanzamiento. Aunque el Gobierno nacional impulsó el programa como una herramienta clave para atraer inversiones, factores como requisitos operativos complejos y la existencia de incentivos alternativos explican por qué ninguna terminal concretó su ingreso hasta ahora.

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Qué es el RIGI y por qué generó expectativas

Cuando se habilitó el acceso del sector automotor al RIGI, las empresas celebraron la posibilidad de contar con estabilidad fiscal y arancelaria por 30 años. Uno de los principales beneficios era la eliminación de los derechos de exportación para vehículos producidos bajo este esquema, en un contexto de baja competitividad industrial.

Sin embargo, el régimen exige condiciones específicas. Entre ellas, desarrollar vehículos con tecnologías de propulsión sustentable, como electrificación o hidrógeno, y crear una nueva estructura legal para operar, lo que implicaba establecer una segunda empresa con facturación independiente.

El obstáculo clave: la “doble CUIT”

La exigencia de constituir una nueva compañía se convirtió en el principal freno para las automotrices. Este requisito elevó la complejidad administrativa y operativa, lo que llevó a varias empresas a descartar su participación.

Si bien el plazo para adherirse al régimen fue extendido hasta 2027, la mayoría de los proyectos industriales ya estaban en marcha bajo otros esquemas, lo que redujo el atractivo del RIGI como herramienta inmediata.

La competencia de otros beneficios fiscales

Uno de los factores determinantes en la pérdida de interés es la vigencia de la Ley de Promoción de la Industria Automotriz (Ley 27.686), que elimina las retenciones a las exportaciones para vehículos nuevos fabricados en el país hasta 2031.

Este beneficio, sumado a la posibilidad de presentar proyectos hasta diciembre de 2027, ofrece una alternativa más simple y directa para las automotrices, sin necesidad de modificar su estructura societaria.

Proyectos en marcha y tiempos de la industria

El desarrollo de nuevos modelos automotrices demanda entre dos y cuatro años, lo que dificulta la adaptación a nuevos regímenes en plazos cortos. Muchas inversiones anunciadas entre 2024 y 2026 ya estaban avanzadas y no contemplaron el RIGI, incluso en casos de vehículos con tecnología híbrida.

Empresas del sector confirmaron que sus líneas de producción ya están en proceso de reconversión para nuevos modelos, lo que limita la posibilidad de incorporar cambios estructurales como los que exige el régimen.

Modelos actuales y transición productiva

Algunos vehículos producidos antes de 2022 aún pagan derechos de exportación, aunque su impacto es reducido debido al bajo volumen exportador en ciertos casos. En paralelo, varios modelos están próximos a ser reemplazados por nuevas generaciones que sí podrán acceder a los beneficios de la ley vigente.

Las nuevas inversiones previstas para 2027 se encuadran dentro de los incentivos ya disponibles, lo que refuerza la decisión de las empresas de no migrar al esquema del RIGI.


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