La presión tributaria en Argentina registró cambios durante la gestión del presidente Javier Milei entre 2023 y 2025, con una reducción impulsada principalmente por la eliminación de impuestos de emergencia. Según un informe del Centro de Estudios Tributarios de la Universidad Austral, la carga impositiva disminuyó en relación al PBI, aunque el sistema sigue mostrando falencias estructurales que afectan su eficiencia.
Menor presión tributaria y cambios en la recaudación
Uno de los principales factores detrás de la baja en la presión tributaria fue la eliminación del impuesto PAIS, que dejó de representar 0,79 puntos del PBI en ese período. Este cambio impactó de manera directa en la estructura de ingresos del Estado.
En paralelo, los denominados impuestos de emergencia, como el impuesto al cheque y los derechos de exportación, redujeron su participación en la recaudación total. En 2025 representaron el 12% de los ingresos fiscales, una caída respecto del 17% registrado en 2024 y uno de los niveles más bajos desde 2004.
En términos generales, la carga tributaria alcanzó el 27,6% del PBI en 2024, lo que implicó una baja de 0,85 puntos porcentuales frente al período previo.
Inflación y menor impacto del “impuesto invisible”
El proceso estuvo acompañado por una desaceleración de la inflación. En 2025, el índice de precios implícito del PBI se ubicó en 39,1%, el valor más bajo desde 2017.
Este escenario contribuyó a reducir el denominado impuesto inflacionario, que cayó a 1,1% del PBI, uno de los niveles más bajos en dos décadas. De acuerdo con el informe, esto implica una menor incidencia de un tributo indirecto que suele afectar con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos.
Persisten problemas estructurales
A pesar de la mejora en algunos indicadores, el sistema tributario argentino continúa enfrentando dificultades. La presión impositiva se mantiene por encima del promedio de América Latina y presenta una diferencia superior a seis puntos porcentuales respecto de los países de la OCDE.
Además, los costos asociados a la recaudación siguen siendo elevados. El estudio estima que se requieren 1,29 unidades monetarias por cada unidad recaudada, lo que evidencia ineficiencias en el funcionamiento del sistema.
En este contexto, el índice de performance tributaria mostró un avance marginal, pasando de 4,3 a 4,4, lo que refleja una mejora limitada en términos de eficiencia.
Reformas pendientes y su impacto en empresas
El informe también plantea que la falta de avances en la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades limitó el potencial de mejora del sistema.
De haberse implementado esa medida, el índice de desempeño podría haber alcanzado 4,6. Además, unas 56.000 empresas, equivalentes al 34,3% del total, habrían experimentado una reducción en su carga tributaria efectiva.


