Aunque el Gobierno argentino levantó el cepo al dólar en abril, Moody’s advirtió que no mejorará la calificación crediticia en el corto plazo. La calificadora espera ver cómo se consolidan los ajustes económicos antes de tomar una decisión.El retiro del cepo cambiario en abril sorprendió a los analistas de Moody’s, que esperaban esa medida para más adelante. Sin embargo, la agencia aclaró que, aunque el cambio fue más rápido de lo previsto, no es motivo suficiente para una mejora inmediata en la nota soberana de Argentina.
Jaime Reusche, analista principal de la calificadora para el país, señaló que el tipo de cambio se mantiene estable y sin sobresaltos. A pesar de ese buen comportamiento inicial, Moody’s se mantiene cauta y apunta a un plazo de 12 a 18 meses para una posible suba de calificación, siempre y cuando continúe el rumbo económico actual.Reusche advirtió que Argentina atraviesa un momento delicado del ajuste económico. Cualquier desvío en políticas clave podría afectar la recuperación. Aunque los primeros indicadores son alentadores, el contexto global volátil obliga a ser prudentes.
Además, la continuidad de las reformas será fundamental para mantener la confianza. Reusche recordó que la mejora sostenida en la nota crediticia es un proceso largo. Como ejemplo, mencionó el caso de Grecia, que tardó más de una década en recuperar el grado de inversión tras su default.
El tipo de cambio se mantiene dentro de la banda inferior establecida por el Gobierno, aunque con cierto retraso que resta competitividad al mercado interno. Según Moody’s, este fenómeno es menos preocupante en Argentina debido a su perfil exportador centrado en commodities y no en manufacturas.
Con la llegada de divisas por liquidación de cosechas y desembolsos de organismos internacionales, la situación externa es, por ahora, favorable. Sin embargo, la calificadora pone en duda la sostenibilidad de estos flujos en el mediano plazo.
Moody’s considera acertado que el Gobierno no compre reservas cuando el tipo de cambio se encuentra por encima del nivel de equilibrio estimado en torno a los $1000. Intervenir ahora podría dañar la credibilidad del régimen de flotación.
Respecto al pago de deuda, Reusche afirmó que los dólares necesarios para cumplir con los compromisos de julio ya están disponibles. Esto otorga margen al Gobierno para retomar el financiamiento en los mercados internacionales hacia fines de 2025 o comienzos de 2026.
De cara a las elecciones legislativas de medio término, Moody’s prestará atención a la reacción social frente al ajuste y a la consolidación de espacios políticos con proyección hacia 2027. Para la calificadora, es esencial que las políticas económicas actuales se sostengan más allá de un solo mandato.


