Pescadores de Magallanes protegen bosques de algas en la Patagonia chilena 

En las aguas de la Patagonia chilena, los vastos bosques de algas proveen sustento y refugio a numerosas familias y especies marinas esenciales para la pesca local. Estos ecosistemas albergan a importantes habitantes como el calamar patagónico, la centolla y el erizo.

PUBLICITE-AQUI banner

Los pescadores de la región de Magallanes han tomado la iniciativa de proteger estos bosques marinos, estableciendo una moratoria sobre la extracción del huiro flotador, vigente hasta octubre de 2034, según la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Chile.

Conservación de los bosques de algas de la Patagonia chilena

Estos bosques submarinos funcionan como guarderías para diversas especies, contribuyendo tanto al equilibrio ecológico como a la economía local. Investigadores proponen elevar esta protección temporal a un marco legal más robusto.

Los bosques de algas, con ejemplares que alcanzan hasta ochenta metros de altura, han sido objeto de una exhaustiva revisión científica liderada por el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), junto al Instituto Milenio BASE y universidades locales.

La revisión incluyó 102 estudios que documentan la presencia de al menos 535 grupos de organismos en la región subantártica de Magallanes.

«Se les llama bosques por su complejidad», comenta Jaime Ojeda, investigador principal, describiéndolos como sistemas que proveen alimento y protección a especies en sus primeras etapas de vida.

La pesca artesanal depende en gran medida de estos ecosistemas, ya que la centolla joven se refugia en sus bases, el calamar deposita sus huevos en sus frondas y el erizo se alimenta de sus restos.

Impulsados por estos beneficios, los pescadores de Magallanes, a través del Comité de Crustáceos, abogaron por una prohibición extractiva del huiro hasta 2034.

«Las comunidades locales entienden mejor los impactos de estos bosques en las especies que consumimos y comercializamos», señala Andrés Mansilla, coautor del estudio y director del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS).

Mansilla destaca que aunque hay presión del sector privado para extraer algas, «los pescadores artesanales saben que intervenir el huiro afectará su vida y la economía regional».

«Imagina abrir la ventana de tu hogar bajo el agua y ver un bosque interminable desde Chiloé hasta el mar de Drake», describe Mansilla, resaltando la magnitud de estos ecosistemas, que se extienden más de 1,700 kilómetros.

Fuente: Noticias Ambientales 


PUBLICITE-AQUI2