La cifra de víctimas por el doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela continúa en aumento. Las autoridades actualizaron este lunes el balance oficial y confirmaron que ya son 6.125 los fallecidos, mientras unas 1.400 personas permanecen desaparecidas más de un mes después del desastre. Los equipos de rescate mantienen las tareas de búsqueda entre los escombros, aunque las esperanzas de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días.
El doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 ocurrió el 24 de junio y tuvo su epicentro frente a la costa norte venezolana. La Guaira fue el estado más afectado por el impacto de los movimientos telúricos, con el colapso de edificios, viviendas destruidas y severos daños en la infraestructura pública. Desde entonces, el balance de víctimas ha aumentado de manera constante a medida que avanzan las tareas de remoción de escombros y recuperación de cuerpos.
Las autoridades informaron que más de 60.900 personas recibieron atención médica desde la tragedia y que continúan los operativos para asistir a miles de familias que perdieron sus hogares. Paralelamente, avanzan las obras de reconstrucción y la entrega de nuevas viviendas para quienes quedaron sin techo.
El terremoto dejó además un enorme impacto económico. Organismos internacionales estiman que los daños materiales ascienden a unos 19.600 millones de dólares, una cifra que representa un fuerte desafío para la recuperación del país. La ONU trabaja junto a distintos organismos multilaterales en un plan integral destinado a reconstruir infraestructura, restablecer servicios básicos y asistir a más de un millón de personas afectadas.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es la cantidad de personas desaparecidas. Mientras el balance oficial difundido en esta actualización menciona alrededor de 1.400 desaparecidos, distintas organizaciones civiles sostienen que el número real podría ser superior y reclaman mayor transparencia en la difusión de los datos.
La catástrofe provocada por el doble terremoto es considerada una de las peores emergencias naturales registradas en la historia reciente de Venezuela. Con miles de familias desplazadas, una infraestructura severamente dañada y la búsqueda de desaparecidos aún en marcha, el país enfrenta una reconstrucción que demandará años y una importante cooperación internacional.


