Dólar atrasado: el tipo de cambio real vuelve a niveles de 2017

El tipo de cambio real multilateral en Argentina volvió a ubicarse en niveles similares a los de 2017, según análisis de economistas. La apreciación del peso acumulada durante 2026 reavivó el debate sobre si el país enfrenta nuevamente un escenario de “dólar atrasado”, aunque especialistas remarcan que el contexto económico actual presenta diferencias importantes respecto de aquella etapa previa a la crisis externa.

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De acuerdo con distintos informes económicos, el indicador que mide la competitividad del país frente a sus principales socios comerciales ajustado por inflación se apreció alrededor de 7% en lo que va del año, ubicándose cerca de los valores más bajos desde junio de 2025.

Qué es el tipo de cambio real y por qué preocupa

El tipo de cambio real multilateral (TCR) es un indicador clave para medir la competitividad de una economía frente al resto del mundo. Cuando el peso se aprecia en términos reales, los productos argentinos se encarecen en dólares y las importaciones se vuelven relativamente más baratas.

Este fenómeno suele tener impacto directo en la balanza de pagos, ya que puede reducir el superávit comercial o ampliar el déficit externo.

Un antecedente relevante fue 2017, cuando el tipo de cambio real se encontraba en niveles similares a los actuales. Ese año, Argentina registró un déficit en la balanza de pagos de 30.792 millones de dólares, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Por qué el contexto actual es diferente al de 2017

A pesar de la comparación con ese período, economistas destacan que existen condiciones macroeconómicas distintas que moderan el riesgo de una crisis externa.

Un informe de la consultora Facimex señala que, aunque el TCR actual equivale al promedio de 2017 (unos $1.402 a precios actuales), el déficit de cuenta corriente es mucho menor.

  • En 2017 representaba cerca del 4,8% del PBI.
  • En 2025 se ubica alrededor del 1,3% del PBI.

Esta diferencia responde principalmente a dos factores:

  • El superávit energético, impulsado por el desarrollo del sector hidrocarburífero.
  • El equilibrio fiscal, que mejora el desempeño de las cuentas externas.

Según el informe, estos elementos reducen significativamente el riesgo de sostener un tipo de cambio real apreciado.

Los analistas también remarcan que el desequilibrio externo actual se mantiene en niveles considerados sostenibles.

Durante el primer trimestre de 2025, el TCR promedio —a precios actuales— fue de $1.280, aproximadamente 11% por debajo del nivel registrado en el primer trimestre de 2026.

En ese contexto, el déficit de cuenta corriente anualizado sin estacionalidad fue del 2,1% del PBI.

Para los especialistas, un déficit inferior al 2% del producto puede ser manejable si existen condiciones financieras favorables, como:

  • Mayor flexibilidad cambiaria con el sistema de bandas.
  • Acceso al financiamiento para el Estado, provincias y empresas.
  • Expectativas de mayor inversión extranjera directa vinculada al régimen de incentivos para grandes proyectos.

Impacto en la industria y el comercio exterior

A pesar de los factores positivos, algunos economistas advierten sobre efectos negativos derivados de la apreciación del peso.

El analista financiero Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, señala que el escenario actual presenta una particularidad: la balanza comercial se ha fortalecido incluso con un tipo de cambio real apreciado.

Esto se explica por dos motores clave:

  • El cambio estructural en la balanza energética, que pasó de ser deficitaria a superavitaria.
  • El aporte constante del sector agroexportador.

Sin embargo, también reconoce que varios sectores productivos enfrentan mayor competencia de bienes importados, lo que impacta en la producción local.

Brasil y la pérdida de competitividad regional

Uno de los puntos de preocupación es la relación comercial con Brasil, principal socio comercial de Argentina.

El economista Federico Glustein advierte que una apreciación mayor del peso frente al real brasileño genera un desbalance competitivo.

Esto provoca:

  • Exportaciones argentinas más caras frente a Brasil.
  • Mayor ingreso de productos brasileños al mercado local.

El resultado puede afectar a sectores industriales, al turismo y a algunos servicios exportables que compiten principalmente por precio.

Además, un peso más fuerte podría incentivar más turismo de argentinos en el exterior y menos visitantes extranjeros, reduciendo el ingreso de divisas por ese sector.


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