La Justicia de Santa Fe decretó este miércoles la quiebra de Sancor, una de las empresas más emblemáticas del sector lácteo argentino, tras no lograr revertir una crisis que se prolongó durante más de dos décadas.
La medida fue dispuesta por un tribunal con sede en Rafaela, luego de que la propia compañía solicitara la apertura del proceso ante un pasivo superior a los 120 millones de dólares y una situación financiera crítica, marcada por el atraso de al menos ocho meses en el pago de salarios.
En su resolución, el juzgado descartó la posibilidad de aplicar el mecanismo de salvataje previsto en la Ley de Concursos y Quiebras, al considerar inviable la continuidad de la empresa bajo ese esquema. Como consecuencia, se avanzó directamente hacia la etapa de liquidación de activos.
La sindicatura, conformada por los contadores Ignacio Martín Pacheco Huber y Juan Luis Tomat, continuará al frente del proceso con la responsabilidad de actuar con rapidez. Además, deberán informar en un plazo de cinco días qué plantas podrán seguir operando, según criterios técnicos y productivos.
Mientras tanto, se dispuso una continuidad operativa limitada en aquellos establecimientos que aún mantengan actividad o contratos vigentes. En paralelo, el resto de los activos será preservado para evitar su deterioro hasta concretar su venta.
Según el expediente, esta continuidad será transitoria, ya que las operaciones cesarán automáticamente una vez transferidos los activos, salvo que los futuros compradores decidan mantenerlas.


