Ecos del ajuste: en los barrios populares solo comer se lleva el 93% de los presupuestos de los hogares

El plan de ajuste que el presidente Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo vienen aplicando hace más de dos años hicieron de la licuación de salarios una de las patas clave de su apuesta contra la inflación. El moderado éxito obtenido en ese camino contrasta sin embargo con las muy gravosos consecuencias tanto a nivel social como en la actividad económica.

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El deterioro de los presupuestos familiares liquidaron el consumo, llevó a la quiebra a casi 30 mil empresas (la gran mayorái de ellas pymes), la destrucción de casi 300 mil puestos de trabajo formales y está devastandola calidad de vida de amplios sectores de la sociedad. Así lo dejó en evidencia el último informe de la consultora de Focus Market que dio cuenta del impacto del ajuste en los barrios populares.

El informe titulado «EconoChori» analizó información relevada en el comedor popular Pequeños Gigantes de la localidad bonaerense de Florencio Varela, un espacio comunitario que asiste a familias del barrio y que opera principalmente a través de donaciones y trabajo voluntario, y permite extrapolar las condiciones de vida que atraviesan en los barrios populares.

«Los datos recabados reflejan la elevada vulnerabidad económica de los hogares en barrios populares», advirtió en el informe Damián Di Pace, director de Fpcus Market.

Y detalló que en los barrio populares «el 40% de los ingresos» familiares es de carácter variable lo que «evidencia una fuerte dependencia de actividades informales, trabajos ocasionales o fuentes inestables de recursos».

En el mismo sentido señaló que «el 93% de esos ingresos se destine a la compra de alimentos muestra que el presupuesto famiar está prácticamente absorbido por necesidades básicas, dejando escaso margen para ahorro, inversión o consumo de otros bienes y servicios».

Y sentenció: «esto confirma que cualquier variación en los precios de los alimentos tiene un impacto directo e inmediato sobre el bienestar de estos hogares».

Al 40% de los consultados aseguró tener ingresos variables se suma que el 32% directamente no cuenta con ingresos propios. Solo el 21% de ellos recibe un ingreso fijo mensual. Ese escenario se confirma cuando se pregunta por la estabilidad dentro del mes: el 55% afirma no tener ningún momento tranquilo desde el punto de vista económico, y solo el 23% identifica el cobro a principio de mes como un período de mayor holgura.

En ese contexto, la planificación financiera —herramienta central de cualquier política de educación económica— opera sobre una base inestable. No se trata de falta de conocimiento o de criterio: cuando el ingreso no es predecible, el presupuesto no puede serlo tampoco.

Fuente: Minuto Uno


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