Las magdalenas, esos bocaditos esponjosos y dulces que se deshacen en la boca, cotizan alto en las góndolas. Sin embargo, hacerlas en casa no es difícil, para nada. Y además, son económicas, porque no llevan manteca, sino aceite neutro.
La clave de esta receta está en 3 secretos que vienen de antaño y les dan terminación de pastelería: aromatizar el azúcar con tiempo, enfriar la masa antes de hornear y manejar la temperatura del horno para que hagan ese » copete» típico.
Ingredientes
340 g de harina común 0000 (o todo uso)
175 g de azúcar
175 ml de leche (entera o descremada)
125 ml de aceite (girasol o maíz para un sabor neutro)
3 huevos grandes
9 g de polvo de hornear (aproximadamente 1 cucharada)
Ralladura de 1 limón
1 pizca de sal
Azúcar extra (para espolvorear la superficie antes del horneado)
Paso a paso
El toque de sabor: Mezclar el azúcar con la ralladura fresca de limón y dejar reposar la mezcla durante al menos 1 hora para que los aceites esenciales del cítrico perfumen el azúcar.
En un bowl, batir los 3 huevos junto con el azúcar aromatizado a velocidad alta hasta que tripliquen su volumen y la mezcla se vea pálida y espumosa.
Agregar la leche y el aceite de forma continua, en forma de hilo fino, sin parar de batir a velocidad baja para que la preparación mantenga el aire incorporado.
Tamizar la harina junto con el polvo de hornear y la pizca de sal.
Incorporar los secos a la mezcla líquida con movimientos suaves y envolventes usando una espátula o batidor de alambre hasta integrar por completo sin sobrebatir.
Cubrir el bowl con papel film en contacto y llevar a la heladera durante un mínimo de 2 horas (si lo dejás 24 horas, el resultado será aun más espectacular).
¿Por qué este paso?: El contraste entre la masa helada y el calor intenso del horno activará el polvo de hornear de golpe, impulsando la masa hacia arriba para formar el clásico copete.
Precalentar el horno a 225 °C (fuego fuerte) con calor arriba y abajo.
Llenar los pirotines o moldes para magdalena hasta alcanzar ¾ partes de su capacidad.
Espolvorear una pizca de azúcar común sobre el centro de cada magdalena ( para la costrita azucarada).
Llevar al horno en el estante medio a 225 °C durante 5 minutos. Luego, sin abrir la puerta, bajar la temperatura a 190 °C y hornear durante 11 a 13 minutos más, hasta que estén bien doradas y cocidas en el centro.
Dejar enfriar sobre una rejilla…¡antes de abalanzarse sobre ellas!
Fuente: Pronto


