La investigación sobre plaguicidas en Argentina reveló que el 86% de los argentinos tienen glifosato en el cuerpo

El proceso sumarial iniciado contra la ingeniera agrónoma Virginia Aparicio, investigadora del INTA y del Conicet, reabrió el debate sobre la producción de conocimiento científico vinculado con el impacto de los plaguicidas en la salud y el ambiente.

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La especialista participó, con aval institucional del INTA, en el proyecto internacional SPRINT, financiado por la Unión Europea, destinado a evaluar la presencia de agroquímicos en ecosistemas, alimentos, animales y personas. Animalesy mascotas

Sin embargo, tras la obtención de los primeros resultados, el organismo interrumpió la difusión local de la investigación e inició un proceso administrativo que podría derivar en la sanción más severa prevista para un empleado público: la exoneración y la inhabilitación para volver a desempeñarse en el Estado.

Virginia Aparicio, la científica que realizó la investigación sobre plaguicidas en Argentina reveló que el 86% de los argentinos tienen glifosato en el cuerpo. Foto: Agencia Tierra Viva.

Virginia Aparicio, la científica que realizó la investigación sobre plaguicidas en Argentina reveló que el 86% de los argentinos tienen glifosato en el cuerpo. Foto: Agencia Tierra Viva.

Un estudio internacional que analizó la presencia de plaguicidas

El proyecto SPRINT, cuyo nombre refiere a la transición hacia sistemas de protección vegetal más sostenibles, reunió a centros de investigación de diez países europeos, junto con el INTA como representante sudamericano y la FAO.

La investigación buscó seguir la denominada “ruta de los plaguicidas”, es decir, comprender cómo estas sustancias se distribuyen en el ambiente y llegan al suelo, al agua, a los alimentos, a los animales y a las personas. Animalesy mascotas

Entre los resultados difundidos por el consorcio internacional se reportó la presencia de mezclas de más de 200 plaguicidas en distintas matrices ambientales y biológicas. Además, los datos obtenidos en Argentina mostraron niveles de exposición superiores a los observados en otros países participantes.

Asimismo, el trabajo identificó residuos de agroquímicos en agua superficial, polvo doméstico, alimentos y muestras humanas, aportando información para evaluar posibles efectos de exposiciones prolongadas y de baja intensidad.

Según la información difundida por distintos sectores vinculados al organismo, la controversia comenzó cuando debía realizarse la devolución de los resultados a los participantes voluntarios del estudio.

Posteriormente, el INTA suspendió esa instancia y más tarde se retiró del proyecto internacional, aunque continúa figurando como socio en los registros del consorcio.

Luego se inició un sumario administrativo contra Aparicio, quien sostiene que el trabajo fue desarrollado dentro de convenios aprobados y financiados íntegramente por la Unión Europea.

El caso abrió una discusión más amplia sobre el acceso a la información ambiental, el rol de la investigación pública y la importancia de contar con evidencia científica para la toma de decisiones vinculadas con la producción y la salud. Noticiasmedio ambiente

¿Qué riesgos para la salud se investigan en relación con el glifosato?

El glifosato es el herbicida más utilizado en los sistemas agrícolas extensivos de Argentina y su presencia en el ambiente fue objeto de numerosos estudios científicos en distintas partes del mundo.

Organismos internacionales y equipos de investigación analizaron posibles asociaciones entre exposiciones prolongadas y determinados efectos sobre la salud humana, incluyendo alteraciones endocrinas, impactos sobre la biodiversidad y potenciales vínculos con algunas enfermedades crónicas.

Además, diversos trabajos señalan que la exposición no suele producirse a una única sustancia, sino a combinaciones de plaguicidas, aspecto que continúa siendo estudiado debido a la complejidad de sus interacciones.

Por otra parte, algunos productos utilizados en la agricultura local, como la Atrazina, fueron restringidos o prohibidos en determinados países, lo que refleja la existencia de diferentes enfoques regulatorios sobre el uso de agroquímicos.

En este contexto, la discusión sobre el caso de Virginia Aparicio excede el ámbito institucional y se vincula con una pregunta más amplia: cómo generar información científica independiente que permita compatibilizar producción, salud y protección ambiental.

Fuente: Noticias Ambientales


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