Nueva denuncia de abuso sexual en el Hospital Rawson

Débora Cardozo, de 36 años, se encontraba internada en el Hospital Rawson de la ciudad de Córdoba debido a un cuadro grave de meningitis. En medio de su delicado estado de salud, y sin poder comunicarse verbalmente con claridad, logró advertir a su padre sobre una situación aberrante: había sido víctima de abuso sexual en tres ocasiones mientras estaba hospitalizada.

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Incapaz de hablar con fluidez por estar entubada y debilitada, recurrió a gestos y palabras escritas con dificultad para revelar lo ocurrido. Entre los mensajes, la palabra «violación» apareció repetidas veces. Su padre, Gustavo Cardozo, interpretó con angustia el llamado desesperado de su hija.

Débora logró señalar con la mirada al enfermero que habría cometido los abusos. Según su testimonio previo al fallecimiento, el presunto agresor trabajaba en el turno nocturno del hospital. El caso fue derivado a la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual, que ya inició una investigación formal.

A esta grave acusación se suma otra reciente, también en el Hospital Rawson. En este segundo episodio, una paciente internada por encefalitis y lupus, en estado postrado y con severas dificultades para hablar, escribió con letra temblorosa un mensaje alarmante: «Esta noche me viola», alertando a su esposo.

Ambas situaciones comparten elementos escalofriantes: mujeres jóvenes, con cuadros neurológicos que afectan la comunicación y el movimiento, en contextos de internación crítica y bajo el cuidado de personal del turno noche.

Los relatos familiares ponen en evidencia un posible patrón de violencia sexual dentro del Hospital Rawson. La vulnerabilidad de las pacientes, sumada a la nocturnidad y la falta de supervisión constante, generan condiciones propicias para este tipo de delitos.

En el caso de Débora, su padre detalló que fue guiado por su hija con la mirada hasta identificar al presunto agresor. «Cuando me iba, ella tenía una expresión de terror», declaró.

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