Cada vez menos jóvenes pueden independizarse en Argentina

La posibilidad de independizarse y dejar la casa familiar se convirtió en un desafío cada vez mayor para los jóvenes argentinos. El aumento de los alquileres y los servicios, la pérdida del poder adquisitivo y la precarización laboral dificultan el acceso a una vivienda propia. Un informe de la consultora Analytica, publicado el 21 de octubre de 2026, advierte que cada vez menos personas de entre 18 y 29 años consiguen sostener una vida independiente.

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El deterioro económico también se refleja en los gastos cotidianos. La canasta de consumo de los jóvenes que viven solos aumentó un 387,9% desde noviembre de 2023, una suba superior a la inflación general y que expone las dificultades para afrontar los costos de la independencia.

La vivienda y los servicios, entre los gastos que más aumentaron

Uno de los principales obstáculos para los jóvenes es el encarecimiento de la vivienda. Según el relevamiento de Analytica, el rubro que incluye alquileres, agua, electricidad, gas y otros combustibles representa el 26,6% del presupuesto de una persona joven que vive sola.

La proporción prácticamente duplica el peso que tiene ese mismo componente en la canasta general, donde alcanza el 13,5%.

Además, desde noviembre de 2023, los gastos vinculados con vivienda y servicios acumularon un incremento del 637,9%. El impacto de las tarifas y los alquileres reduce el margen disponible para cubrir otras necesidades básicas.

Los restaurantes y hoteles también registraron aumentos importantes, con una suba del 382,2% durante el mismo período.

Cada vez menos jóvenes consiguen vivir fuera del hogar familiar

Los indicadores habitacionales muestran un retroceso en la independencia de las nuevas generaciones.

Durante el primer trimestre de 2026, apenas el 22,2% de los jóvenes de entre 18 y 29 años vivía en un hogar sin sus padres ni sus suegros. Se trata del registro más bajo desde 2021 para ese período del año.

La tendencia también se observa en los promedios anuales. En el segundo trimestre de 2023, el porcentaje de jóvenes que vivían de manera independiente llegaba al 26%. Actualmente se ubica en el 23,3%.

La diferencia representa aproximadamente 140.000 jóvenes menos viviendo de forma independiente dentro de los principales aglomerados urbanos del país. Si se compara con el máximo registrado en 2006, cuando el indicador alcanzó el 27,8%, la brecha se acerca a los 240.000 jóvenes.

El empleo juvenil también muestra señales de deterioro

La dificultad para conseguir ingresos estables es otro factor determinante. Los jóvenes enfrentan mayores niveles de desempleo y una inserción laboral más precaria que otros grupos de edad.

De acuerdo con los datos del informe, la desocupación entre las personas jóvenes alcanza el 15%, mientras que entre quienes tienen de 30 a 49 años se ubica en el 6%.

A esto se suma una caída en el empleo registrado. Actualmente, solo el 38,3% de los trabajadores de hasta 29 años cuenta con un puesto formal, frente al 60,6% de los mayores de 30.

El deterioro también aparece en la cantidad de asalariados registrados, que disminuyó un 14,7% desde 2023. En el sector privado, se contabilizan aproximadamente 116.000 jóvenes aportantes menos que en marzo de ese año, una reducción del 7,9%.

La construcción y la industria, entre los sectores más afectados

La pérdida de puestos de trabajo impactó especialmente en algunas actividades económicas.

La construcción encabeza las caídas del empleo juvenil, con una contracción del 29,2%. Le siguen las actividades administrativas, con un retroceso del 14,7%, y la industria, con una disminución del 10,7%.

Incluso quienes mantienen un trabajo registrado enfrentan dificultades para sostener su nivel de vida. El salario real de los jóvenes asalariados formales cayó un 9,1% desde 2023, si se lo mide con la canasta específica de consumo juvenil.

Endeudamiento y dificultades para acceder al crédito

La pérdida de ingresos también repercute en la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras.

Según datos del Banco Central correspondientes a julio de 2026, el 39,1% de los deudores de entre 18 y 30 años registraba atrasos en sus pagos. En el conjunto de la población, el indicador alcanzaba el 28,3%.

El informe advierte que estos niveles de morosidad pueden generar consecuencias a largo plazo, ya que las dificultades para cumplir con las deudas reducen las posibilidades de acceder a nuevos créditos.

Otro fenómeno que aparece en el relevamiento es el crecimiento de las apuestas online. Durante julio, la recaudación de esta actividad alcanzó su máximo y se ubicó un 373,6% por encima de enero de 2024, en términos reales.

Para Analytica, este comportamiento puede funcionar como una falsa alternativa frente a la vulnerabilidad económica de los sectores jóvenes.

Una generación con mayores dificultades para construir autonomía

El encarecimiento de la vivienda, los salarios que pierden poder adquisitivo y la falta de empleo formal configuran un escenario que limita las posibilidades de independencia de los jóvenes argentinos.

Los datos muestran que el problema no se reduce únicamente al acceso a un alquiler, sino a la dificultad de sostener los gastos básicos de una vida fuera del hogar familiar.

La combinación de ingresos insuficientes, precariedad laboral y endeudamiento posterga proyectos personales y profundiza las dificultades de una generación que encuentra cada vez más obstáculos para alcanzar autonomía económica.


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