A 18 años del femicidio de Mara Mateu, ocurrido en Santa Teresita en marzo de 2008, la familia de la adolescente vuelve a atravesar un momento de angustia por un nuevo planteo judicial de uno de los condenados. La defensa de Adrián Svich busca revisar las pruebas genéticas que fueron determinantes para su condena a prisión perpetua. Mientras la presentación espera una resolución de la Suprema Corte bonaerense, los familiares reclaman que el acusado no obtenga beneficios penitenciarios, entre ellos las salidas transitorias.
Un nuevo planteo judicial que reaviva el dolor de la familia
La defensa de Adrián Svich, uno de los dos condenados por el asesinato de Mara Mateu, impulsa una revisión de los análisis de ADN incorporados durante la investigación. La solicitud comenzó a mediados de 2025 con el acompañamiento de Innocence Project Argentina.
El pedido pasó por distintas instancias judiciales. Primero llegó al tribunal oral que intervino en el juicio y posteriormente a la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense, que rechazó la presentación.
Tras esa decisión, la organización promovió una nueva intervención judicial. Ahora, el expediente se encuentra a la espera de que la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires avance con el análisis del planteo.
Leónidas Mateu, padre de la adolescente, cuestionó el intento de revisar las pruebas que permitieron establecer la responsabilidad de Svich y sostuvo que existen otros elementos que respaldan la condena.
En declaraciones a TN, expresó su rechazo a que vuelvan a ponerse en discusión los análisis genéticos y manifestó el desgaste emocional que representa para la familia regresar una y otra vez al caso.
Las pruebas que permitieron condenar a los responsables
Durante la investigación del femicidio, los peritos reunieron diferentes evidencias que vincularon a los acusados con el asesinato.
Entre los elementos mencionados por el padre de Mara se encuentran los indicios recolectados en el lugar del crimen y el hallazgo de pelos de la adolescente en la habitación donde se alojaba Svich.
También hubo análisis genéticos sobre prendas y otros elementos que resultaron fundamentales para reconstruir lo ocurrido.
La causa tuvo, además, un episodio controvertido por la desaparición de las uñas de Mara, que habían sido enviadas a analizar para determinar si conservaban rastros genéticos de alguno de sus agresores.
Cómo fue el femicidio de Mara Mateu
Mara tenía 16 años cuando fue asesinada el 23 de marzo de 2008 en los médanos de Santa Teresita, localidad del partido de La Costa.
La adolescente había salido de su casa para dirigirse al centro comercial, pero no regresó en el horario previsto. Su familia comenzó a buscarla y, al día siguiente, un turista que caminaba con su perro encontró el cuerpo entre los médanos, cerca de la avenida Costanera y la calle 36.
La autopsia determinó que había sufrido golpes, abuso sexual y estrangulamiento. Los investigadores también establecieron que intentó defenderse durante el ataque.
Por el crimen fueron condenados Adrián Svich y Diego Buzzo. En septiembre de 2011, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 2 de Dolores les impuso prisión perpetua por abuso sexual con acceso carnal y homicidio agravado.
La sentencia fue ratificada posteriormente en otras instancias judiciales.
El reclamo de la familia y la espera de una resolución
Leónidas Mateu volvió a expresar el impacto que generan las nuevas presentaciones judiciales en sus seres queridos. Según relató, cada intento de reabrir discusiones sobre la evidencia representa una nueva instancia de dolor para quienes llevan casi dos décadas reclamando justicia por Mara.
El padre también cuestionó las declaraciones públicas de Svich, difundidas a través de videos de Innocence Project Argentina, y manifestó su indignación ante la posibilidad de que el condenado vuelva a poner en discusión su responsabilidad.
A 18 años del femicidio, la familia mantiene su reclamo para evitar que uno de los responsables acceda a salidas transitorias y espera que la Justicia bonaerense resuelva el nuevo planteo sobre las pruebas genéticas.
El caso vuelve a poner en primer plano el impacto que los procesos judiciales prolongados tienen sobre las familias de víctimas de femicidio, que deben enfrentar nuevamente el dolor cada vez que se reabren discusiones sobre condenas ya dictadas.


