La investigación por el femicidio de Agostina Vega atravesó un cambio determinante luego de que los investigadores descartaran a un joven identificado como Franco, quien había sido señalado en la denuncia inicial realizada por la madre de la adolescente. La causa avanzó durante varios días sobre esa línea hasta que una coartada comprobada permitió excluirlo y dirigir la pesquisa hacia Claudio Barrelier, hoy principal acusado del crimen.
La reconstrucción de los primeros días de búsqueda fue expuesta por los abogados de la familia durante una conferencia de prensa encabezada por Gabriel Vega, padre de la víctima. Allí explicaron cómo se desarrolló la investigación y cuáles fueron los elementos que retrasaron la identificación del principal sospechoso.
La denuncia inicial y la búsqueda de Franco
Según relató la abogada Fernanda Alaniz, la primera información aportada a los investigadores apuntaba a un joven llamado Franco. Sin embargo, en ese momento no se contaba con mayores datos de identificación, ni siquiera con su apellido.
Esa situación obligó a los investigadores a concentrar recursos en localizar a una persona de la que apenas se conocía el nombre. Paralelamente, se analizaron las redes sociales de Agostina y se tomaron testimonios de amigas y personas cercanas para intentar reconstruir sus últimos movimientos.
Aunque no se detallaron los motivos por los que la madre de la adolescente lo mencionó en la denuncia, trascendió que Franco conocía a la víctima y podría haber tenido algún tipo de vínculo con ella.
Cómo apareció el nombre de Claudio Barrelier
Mientras la investigación seguía enfocada en Franco, comenzó a surgir otro nombre dentro de la causa. Un remisero aportó información que vinculaba a Claudio Barrelier con el entorno de la adolescente.
No obstante, ese dato no despertó sospechas inmediatas. De acuerdo con los abogados de la familia, Barrelier fue presentado inicialmente como una persona cercana al grupo familiar e incluso como un supuesto intermediario entre Agostina y Franco.
Además, quienes aportaron información durante los primeros días lo describieron como una persona de confianza y un hombre de familia, circunstancias que alejaron cualquier sospecha inicial sobre él.
La coartada que cambió el rumbo de la causa
El punto de inflexión llegó el lunes 25, cuando los investigadores lograron ubicar a Franco y verificar sus movimientos durante los días previos.
La investigación confirmó que el joven había permanecido detenido y que recuperó la libertad recién el domingo a las 2:30 de la madrugada. Ese dato resultó determinante para descartar su participación en el hecho.
Con una coartada sólida y verificable, la principal línea investigativa quedó sin sustento y los investigadores debieron reorientar la pesquisa.
El hallazgo que apuntó al principal acusado
Al día siguiente, y luego del hallazgo del cuerpo de Agostina Vega en un descampado, la madre de la adolescente amplió su declaración. En ese contexto, la información aportada por el remisero cobró mayor relevancia.
La combinación de ese testimonio con la exclusión definitiva de Franco permitió que la investigación se concentrara en Claudio Barrelier, quien terminó convertido en el principal sospechoso y posteriormente fue detenido en el marco de la causa.
El caso evidenció cómo una denuncia inicial con información limitada condicionó los primeros pasos de la investigación. La verificación de la coartada de Franco permitió descartar una hipótesis que había concentrado la atención de los investigadores y abrió el camino hacia la identificación del acusado que hoy enfrenta las principales sospechas por el femicidio de Agostina Vega.


