A la hora de hacer postres para la familia o reuniones con amigos, las restricciones alimentarias suelen ser un dolor de cabeza. Encontrar una opción que sea apta para celíacos, intolerantes a la lactosa, alérgicos al huevo y además no lleve azúcar refinada parece imposible.
Esta crema pastelera es la solución definitiva. Usa como base el almidón de maíz (maicena) y una bebida vegetal, pero el verdadero truco está en la infusión previa: al hervir la leche vegetal con canela, vainilla y cáscara de limón, se logra exactamente el mismo perfil de sabor que el de las panaderías clásicas.
La receta es del español Chef Orielo, que se especializa en recetas sin lactosa.
Ingredientes
500 ml de bebida vegetal (arroz, almendras o soja; si necesitás que sea 100% sin gluten, evitá la de avena)
50 g de almidón de maíz (maicena)
100 g de azúcar (o su equivalente: 11 g de estevia en polvo, azúcar de coco o mascabo)
1 vaina de vainilla (o 1 cdta. de extracto)
1 rama de canela
Piel de 1 limón (solo la parte amarilla, sin lo blanco)
Opcional: 1 pizca de cúrcuma o colorante amarillo natural (para darle el color doradito tradicional)
Paso a paso
1. El secreto del sabor (Infusión)
En una ollita, volcá la mayor parte de la bebida vegetal (reservá solo dos o tres cucharadas en un pocillo).
Agregá la piel de limón, la rama de canela y la vainilla.
Llevá a fuego medio hasta que rompa el hervor. Apenas empiece a hervir, apagá el fuego, tapá la olla y dejá reposar durante 3 a 4 minutos para que el líquido absorba todo el aroma y sabor.
2. Cocinarla en dos etapas
Mientras la leche se infusiona, colocá en un bowl el almidón de maíz junto con el azúcar (o estevia).
Agregá las dos cucharadas de bebida vegetal fría que reservaste al principio y mezclá bien con tenedor o batidor de mano hasta disolver por completo la maicena. Este paso en frío es fundamental para que jamás se te formen grumos.
Colá la bebida vegetal tibia para retirar el limón, la canela y la vainilla.
Verté el líquido colado sobre la mezcla de maicena y azúcar, integrando bien. Si querés que tenga el color amarillo clásico, sumale una pizca mínima de cúrcuma en este punto.
Volvé a llevar todo a la olla a fuego medio, revolviendo continuamente con varillas en forma de «8» para que no se pegue en el fondo.
En cuanto rompa a hervir, notarás que espesa de golpe. Cociná durante 1 minuto más sin parar de revolver para cocinar el almidón y apagá el fuego.
3. La textura perfecta
Verté la crema en un recipiente y cubrila con papel film al contacto (es decir, pegando el plástico directamente sobre la superficie de la crema). Esto evita que se forme esa costra dura al enfriarse.
Dejá enfriar a temperatura ambiente y luego llevá a la heladera antes de usar para rellenar roscas, tartas, canutillos o comer a la cuchara.
También para un postre
Si en lugar de usar 50 g de maicena usás 30 g, la preparación no quedará tan firme y obtendrás unas natillas caseras sin huevo ni leche, ideales para servir en copas con un toque de canela molida por encima.
Fuente: Pronto


