Día de la Independencia: qué pasó el 9 de julio y por qué Tucumán fue clave

A 210 años de la Declaración de la Independencia, el historiador Lucas Botta destacó la importancia histórica de Tucumán como el lugar donde comenzó a pensarse un Estado separado definitivamente de España y aseguró que el principal desafío surgió después del 9 de julio de 1816: definir cómo se organizaría el nuevo país.

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«Están en lo que es la pila bautismal de nuestro país. Es el lugar donde Argentina nace y empieza a funcionar y pensarse como un Estado separado de España», expresó Botta desde Tucumán, en diálogo con Cadena 3.

El historiador diferenció el clima político de la Revolución de Mayo del escenario que se vivía seis años después. Según explicó, mientras el 25 de mayo de 1810 estuvo atravesado por fuertes tensiones y por la decisión de reemplazar al virrey por una junta de gobierno, en 1816 ya existían intereses concretos para romper definitivamente el vínculo con la Corona española. «Llegamos al 9 de julio con una actividad política diferente, porque ya había intereses serios en declarar la Independencia», señaló.

En ese proceso, remarcó el papel que cumplió José de San Martín, quien reclamaba una definición antes de iniciar el cruce de los Andes y avanzar con su plan para liberar Chile y Perú. «San Martín planteaba que tenía que cruzar los Andes para liberar Chile, pero se preguntaba en nombre de quién lo iba a hacer si todavía no éramos independientes», explicó Botta.

El Congreso General Constituyente había comenzado a sesionar en San Miguel de Tucumán el 24 de marzo de 1816. La declaración llegó luego de varios años de revolución, enfrentamientos políticos y amenazas militares por parte de España.

Botta sostuvo que, al momento de la votación, existía un amplio consenso entre los congresales respecto de la necesidad de declarar la Independencia. Las principales diferencias aparecieron al discutir qué forma de gobierno debía adoptar el nuevo Estado. «El problema no iba a ser el 9 de julio. El problema iba a ser el 10», resumió.

El historiador explicó que la actual Argentina se parecía muy poco al territorio que declaró su independencia en 1816. Algunas provincias se encontraban enfrentadas con el poder central de Buenos Aires y formaban parte de la Liga de los Pueblos Libres, encabezada por José Gervasio Artigas.

La Banda Oriental, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones no enviaron representantes a Tucumán debido a sus diferencias con el modelo político impulsado desde Buenos Aires. Córdoba, que también mantenía vínculos con el proyecto artiguista, finalmente decidió participar del Congreso.

«Artigas ya tenía diseñada otra forma política. El desacuerdo no era necesariamente sobre la Independencia, sino acerca de cómo organizar el territorio», explicó Botta en Cadena 3.

El historiador recordó que el Congreso continuó funcionando después del 9 de julio y que, al año siguiente, trasladó sus sesiones a Buenos Aires. En 1819 sancionó una Constitución de carácter centralista que tuvo una vigencia muy breve y profundizó las diferencias entre las provincias.

Según Botta, esos desacuerdos desembocaron en los prolongados enfrentamientos entre unitarios y federales. «Tardamos en ponernos de acuerdo porque no estaba claro cuál debía ser el modelo. Ese conflicto atravesó gran parte del siglo XIX y la organización del Estado argentino terminó de consolidarse recién hacia 1880», indicó.

También recordó que, en aquellos años, la república no era una forma de gobierno extendida en el mundo. Por ese motivo, dirigentes como Manuel Belgrano consideraron la posibilidad de establecer una monarquía constitucional e incluso impulsaron la propuesta de coronar a un descendiente de los incas.

Fuente: Cadena 3


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