Rusia y Ucrania concentran cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de trigo que salen de los puertos del Mar Negro y el Mar de Azov. Por eso, cualquier interrupción en esa zona tiene un impacto directo sobre el comercio internacional de alimentos.
La situación recuerda a la crisis de 2022, cuando los ataques contra infraestructura portuaria ucraniana provocaron un fuerte salto en los precios de los cereales. En aquel momento, un acuerdo impulsado por Turquía y un corredor marítimo protegido ayudaron a recuperar cierta estabilidad.
Ahora, el escenario volvió a complicarse. Rusia intensificó los ataques contra instalaciones portuarias y también contra buques mercantes que se dirigen hacia puertos ucranianos. Ucrania, por su parte, lanzó ataques contra objetivos rusos y dañó terminales de cereales en Novorossiysk, uno de los principales puntos de salida del trigo ruso.
Las exportaciones de trigo se desploman
El impacto sobre los volúmenes comercializados ya resulta significativo. En agosto de 2025, Rusia y Ucrania exportaron en conjunto unos 6,3 millones de toneladas de trigo, sobre un total mundial de aproximadamente 16 millones de toneladas.
Para agosto de 2026, las estimaciones apuntan a que ambos países podrían exportar apenas 2,5 millones de toneladas. La cifra podría reducirse todavía más si continúan los ataques y las dificultades para transportar la producción.
El analista de Rabobank Carlos Mera calificó la interrupción de las exportaciones agrícolas del Mar Negro como la peor registrada desde que la región se convirtió en una de las principales rutas mundiales para el comercio de alimentos.
Rusia y Ucrania buscan rutas alternativas
Ante las dificultades para utilizar los puertos del Mar Negro, ambos países buscan otras vías para colocar sus productos en los mercados internacionales.
Ucrania volvió a recurrir al transporte terrestre para trasladar cereales hasta el río Danubio y desde allí alcanzar puertos considerados más seguros, entre ellos Constanza, en Rumania. Sin embargo, la capacidad de esta alternativa resulta limitada y los bajos niveles del río complican todavía más las operaciones.
Rusia también analiza incrementar los envíos a través de puertos ubicados en los mares Báltico y Caspio. Sin embargo, esas rutas no tendrían capacidad suficiente para absorber todo el excedente de producción.
El precio del trigo ya registra una fuerte suba
La tensión sobre las exportaciones comenzó a reflejarse en los mercados. El precio del trigo acumula una suba cercana al 25% desde comienzos de año y alcanzó niveles máximos de dos años durante las últimas sesiones.
Aun así, los valores permanecen aproximadamente a la mitad de los máximos registrados durante la crisis de 2022. La disponibilidad de reservas y el momento del año contribuyeron hasta ahora a contener un aumento todavía mayor.
Los países importadores del hemisferio norte terminaron recientemente sus propias cosechas, por lo que pueden retrasar parte de sus compras externas. Además, la producción mundial de trigo de 2025 fue particularmente elevada y dejó reservas importantes en varios mercados.
El clima suma presión sobre la producción mundial
El riesgo no depende únicamente de la guerra. Las previsiones para la cosecha mundial de trigo de este año son menos favorables que las del período anterior.
Las exportaciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea podrían caer debido, entre otros factores, a la sequía y al cambio de superficie destinada a otros cultivos más rentables. Australia también enfrenta una perspectiva complicada: su producción de trigo podría disminuir más de un 20% por las condiciones climáticas asociadas a El Niño y el aumento de los costos de los fertilizantes.
Una crisis que todavía puede evitarse
Por ahora, los mercados consideran que las interrupciones de las exportaciones rusas y ucranianas podrían ser temporales. Sin embargo, esa expectativa depende de factores difíciles de anticipar, como la evolución de la guerra, la recuperación de los puertos dañados, las condiciones del Danubio y las decisiones de las compañías aseguradoras.
El mundo todavía está lejos de repetir la crisis de cereales de 2022, pero una prolongación de los ataques en el Mar Negro podría generar nuevas subas del trigo y aumentar la presión sobre el mercado mundial de alimentos.


