Muchas veces pasamos de largo frente a las latas de caballa buscando atún, pero la realidad es que la caballa no tiene nada que envidiarle; de hecho, en muchos aspectos le gana. Al ser un pescado azul (o graso), es una de las fuentes naturales más concentradas de ácidos grasos Omega-3, esenciales para cuidar la salud del corazón, regular el colesterol y combatir la inflamación celular.
Además, aporta proteínas de alto valor biológico de excelente calidad, vitaminas del complejo B (clave para la energía) y minerales fundamentales como el fósforo, el potasio y el hierro. También es considerada una buena fuente de calcio. Al venir en conserva, mantiene intactas todas sus propiedades nutricionales, convirtiéndose en una forma fácil, rápida y muy accesible de sumar pescado a la dieta semanal sin tener que pasar por la pescadería.
El paso a paso: Cómo se limpia correctamente la caballa en lata
Para que tus platos queden delicados, suaves y sin sorpresas desagradables al morder, el secreto está en una buena limpieza inicial. No te lleva más de dos minutos:
Abrí la lata (ya sea al natural o en aceite) y escurrí bien el líquido.
Retirá los lomos enteros con cuidado y abrilos a la mitad con las manos o con la ayuda de un cuchillo, como si fuera un libro.
Lo que se retira (Chau espinas y huesitos): En el centro del lomo vas a ver una espina dorsal bien marcada. Retirala por completo. Aunque en las conservas estas espinas suelen estar muy tiernas por el proceso de cocción, es mejor sacarlas para lograr una textura perfecta. Retirá también cualquier pequeño huesito o cartílago de los bordes.
Con el mismo cuchillo o con el dedo, raspá suavemente la superficie exterior para quitar los restos de piel oscura y escamas si los hubiera.
¡Listo!: Te van a quedar los lomos limpios, rosados y listos para desmenuzar o usar en trozos según la receta.
5 ideas creativas para usar la caballa en tus recetas
Para estas recetas necesitas una lata de caballa. Bien sazonada y con algunos toques que suavizan su sabor, va bien tanto en platos fríos como horneados. Tomá nota de estas opciones:
Empanadas cremosas de caballa (con salsa blanca y cebolla)
Un giro espectacular a la clásica empanada de vigilia. Salteá mucha cebolla y un toque de morrón en una sartén. Mezclá este sofrito con la caballa limpia y desmenuzada, y sumá unas cucharadas de salsa blanca bien espesa. La salsa blanca le da una cremosidad increíble que equilibra perfectamente la intensidad del pescado. Condimentá con comino, pimentón y un toque de nuez moscada antes de armar las empanadas.
Caballa aliñada con papas, cebollas y hierbas
Una opción rústica, tibia y reconfortante. Herví papas en cubos medianos. En una fuente, mezclá las papas todavía tibias con cebolla cortada en pluma (fina) y los lomos de caballa limpia en trozos generosos (sin deshacerlos del todo). Aliñá con un buen chorro de aceite de oliva, jugo de limón, sal, pimienta y abundante cantidad de hierbas frescas (perejil, cilantro o eneldo).
Ensaladas tibias completas
La caballa es ideal para levantar cualquier ensalada de invierno. Podés armar una base de hojas verdes (como espinaca o rúcula), sumar legumbres cocidas (garbanzos o lentejas que van de diez con el pescado blanco), unos daditos de calabaza asada tibia y coronar con la caballa desmenuzada. Un aderezo a base de mostaza, oliva y limón une todo a la perfección.
Base para relleno de tarta o pastel de papa marino
La caballa rinde muchísimo como relleno de tarta. Hacé un buen sofrito de cebolla, verdeo y duralo bien. Mezclalo con la caballa, huevo duro picado, aceitunas verdes y un toque de queso crema para amalgamar. Si preferís una versión de invierno más contundente, usá esta misma base en una fuente para horno y cubrila con un puré de papas bien cremoso para hacer un pastel de pescado exprés.
Salsa exprés para pastas (Falsa putanesca)
Mientras se cocinan los fideos, salteá en una sartén un diente de ajo picado, unas rodajas de aceitunas negras, una cucharadita de alcaparras (opcional) y una lata de tomate perita en cubos. Hacia el final, incorporá la caballa en trozos pequeños para que tome temperatura y se impregne de la salsa. Un chorrito de agua de cocción de la pasta, ¡y tenés una salsa italiana de restaurante en 10 minutos!
Truquitos que suavizan el sabor de la caballa
La caballa suele tener sabor más marcado que otros pescados y si eso no nos agrada, podemos suavizarlo.¿Cómo?
Usar muchas verduras. Mezcla cebolla, morrón y zanahoria rehogadas con la calabaza en trozos.
Con papas. Son muy compatibles para comer en revueltos, ensaladas tibias y pasteles.
En rellenos cremosos. Añadí salsa blanca o queso crema a cualquier relleno de caballa.
Con cocción ligera. Dejarla hervir unos minutos añadida a una salsa.
Con especias y hierbas. Azafrán, pimentón, eneldo, cúrcuma y pimienta le quedan muy bien.
Fuente: Pronto


