La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil y su posterior viaje hacia Estados Unidos quedaron en el centro de una investigación que involucra a funcionarios argentinos, organismos de inteligencia y un vuelo privado. Según una reconstrucción publicada el 28 de octubre de 2026, el asesor presidencial Santiago Caputo habría coordinado parte de la logística desde Puerto Iguazú, con intervención de agentes argentinos y estadounidenses. Mientras tanto, la Policía Federal brasileña intenta establecer cómo ingresó el senador a la Argentina y qué recorrido realizó antes de abandonar la región.
Santiago Caputo y el presunto operativo desde Argentina
Uno de los puntos centrales de la investigación apunta al papel que habría desempeñado Santiago Caputo, asesor del presidente Javier Milei, en la organización del traslado.
De acuerdo con fuentes oficiales citadas por la publicación, Caputo habría coordinado la llegada de un avión privado de la empresa Baires Fly a Puerto Iguazú. La aeronave arribó durante la noche del lunes 26 de octubre y permaneció en el aeropuerto a la espera de la comitiva brasileña.
La reconstrucción también menciona una presunta colaboración de integrantes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), además de dos exagentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y otro integrante del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos.
Según las versiones difundidas, estos contactos habrían participado en la coordinación del operativo. Sin embargo, varios de estos detalles todavía requieren confirmación oficial.
El recorrido que investiga la Policía Federal de Brasil
Uno de los mayores interrogantes es cómo llegó Flávio Bolsonaro desde Brasilia hasta Puerto Iguazú.
El diario brasileño O Globo informó que la Policía Federal investiga la posibilidad de que el senador haya utilizado un avión privado para trasladarse inicialmente hasta San Fernando, en la provincia de Buenos Aires.
La aeronave señalada sería un Cessna 560XL Citation Excel, con matrícula PR-AAA, perteneciente al entorno del abogado Willer Tomaz, cercano a Bolsonaro.
De acuerdo con esa versión, el avión habría despegado de Brasilia alrededor de las 5 y aterrizado en San Fernando a las 8:40. Desde allí, el legislador habría continuado su recorrido hacia Misiones.
La hipótesis busca explicar cómo pudo completar el trayecto en un período considerablemente menor al que demandaría un viaje terrestre, que supera las 18 horas entre Brasilia y Foz do Iguazú.
No obstante, la Policía de Seguridad Aeroportuaria argentina negó que ese traslado se hubiera producido de esa manera.
Qué informó Migraciones sobre el ingreso de los Bolsonaro
La Dirección Nacional de Migraciones difundió una comunicación oficial con información sobre el ingreso de Flávio Bolsonaro y sus familiares a territorio argentino.
Según el organismo, el 27 de octubre a las 22:50 ingresaron por el paso fronterizo Tancredo Neves, en Misiones, Flávio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y sus hijas Carolina y Luiza.
El comunicado indicó que los cuatro ciudadanos no tenían impedimentos legales para ingresar al país y que los movimientos quedaron registrados por las autoridades migratorias.
Esta explicación sostiene que la familia llegó en una camioneta desde Brasil y contradice la hipótesis del primer traslado aéreo desde Brasilia hasta San Fernando.
La diferencia entre ambas versiones resulta fundamental para determinar el itinerario, los controles realizados y las personas que conocían los movimientos del senador.
El vuelo privado y la intervención de organismos argentinos
La segunda parte del recorrido estuvo vinculada con un avión de Baires Fly, identificado como un Gulfstream G400 con matrícula argentina LV-JQW.
La aeronave permaneció en Puerto Iguazú mientras las autoridades aeroportuarias realizaban controles sobre su documentación y tripulación.
Según la información difundida, el vuelo había llegado la noche anterior y aguardó aproximadamente 24 horas hasta la llegada de la familia Bolsonaro.
La Dirección Nacional de Migraciones confirmó que el avión tenía su documentación en regla, aunque inicialmente señaló que el plan de vuelo presentado no incluía a los integrantes de la familia brasileña.
También trascendió que el Ministerio de Seguridad, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Cancillería habrían intervenido en distintas instancias de la operación.
La publicación atribuye además a la Cancillería gestiones de comunicación con el Departamento de Estado estadounidense, encabezado por Marco Rubio.
El pasaporte italiano de Flávio Bolsonaro
Otro elemento que despertó interrogantes fue la documentación utilizada por el senador para abandonar la Argentina.
Según la reconstrucción periodística, Flávio Bolsonaro habría utilizado un pasaporte italiano para abordar el vuelo privado, mientras que su esposa y sus hijas viajaron con documentación brasileña.
El dato cobra relevancia porque la Policía Federal de Brasil investiga si el legislador salió de su país sin pasar por los controles migratorios correspondientes.
De acuerdo con Folha de S. Paulo, su salida de Brasil no habría quedado registrada en los sistemas fronterizos.
La utilización de un segundo pasaporte, por sí sola, no demuestra una irregularidad. Sin embargo, constituye un elemento que los investigadores pueden contrastar con los manifiestos de vuelo y los registros migratorios.
Las investigaciones y los interrogantes que siguen abiertos
La salida de Flávio Bolsonaro se produjo en un contexto judicial complejo en Brasil. El senador enfrenta investigaciones en distintas causas, entre ellas una vinculada con presuntos delitos de lavado de dinero.
La reconstrucción del recorrido también deberá determinar qué funcionarios intervinieron, cómo se coordinó el traslado y qué información tenían las autoridades argentinas antes de la partida.
Por ahora, existen versiones contrapuestas sobre el ingreso a la Argentina, el uso de aeronaves privadas y la documentación presentada durante el viaje.
La posible participación de funcionarios del Gobierno de Javier Milei agrega una dimensión política al caso y abre interrogantes sobre el alcance de la colaboración entre Argentina y Estados Unidos.


