Colombia mantiene una intensa operación de rescate luego del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el lunes 10 de agosto. Al cumplirse las 72 horas consideradas críticas para encontrar personas con vida bajo los escombros, los equipos de emergencia continúan trabajando en las zonas más afectadas, mientras crece la preocupación por los cientos de desaparecidos.
Continúa la búsqueda de sobrevivientes
Durante la madrugada del jueves, los equipos de rescate reforzaron las tareas en distintos puntos de Colombia, especialmente en Cali y Pereira, donde el terremoto provocó el derrumbe de más de un centenar de edificios.
Según el balance difundido por las autoridades, el desastre dejó más de 273 muertos y alrededor de 3.500 heridos. Además, unas 500 personas permanecían desaparecidas y podían encontrarse atrapadas entre los restos de las construcciones colapsadas.
El cumplimiento de las primeras 72 horas marcó un momento clave para los rescatistas. Aunque las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso del tiempo, las operaciones continuaron en los sectores donde todavía existen indicios de personas atrapadas.
Cali y Pereira concentran los principales operativos
Cali y Pereira se encuentran entre las ciudades más golpeadas por el movimiento sísmico. En Torres del Limonar, en Cali, voluntarios y trabajadores colaboraron en la remoción de materiales mientras maquinaria pesada avanzaba sobre las estructuras dañadas.
Los equipos también recuperaron documentos, prendas de vestir y otros objetos personales entre los escombros para entregarlos posteriormente a los familiares de las víctimas.
La tarea se desarrolla además bajo condiciones de riesgo. El Servicio Geológico Colombiano contabilizó más de 150 réplicas desde el terremoto principal, lo que mantiene inestable parte de las zonas afectadas y representa una amenaza tanto para los sobrevivientes como para los rescatistas.
Chocó cerró las operaciones de rescate
En el departamento del Chocó, una de las regiones más afectadas, las autoridades anunciaron el cierre de la búsqueda de personas bajo los escombros después de lograr rescatar a una familia.
La gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi explicó que la prioridad pasó a ser la asistencia de los damnificados y la evaluación de la infraestructura. La zona registró además nuevos movimientos sísmicos, por lo que las autoridades mantienen la alerta ante posibles daños adicionales.
Ayuda internacional y emergencia nacional
Los operativos continúan con la participación de equipos internacionales certificados procedentes de Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos.
Frente a la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella declaró la emergencia económica y estableció tres días de duelo nacional. El Gobierno también anunció un fondo destinado a la reconstrucción de hospitales, escuelas y viviendas.
Las cifras oficiales señalan que más de 11.000 viviendas quedaron destruidas, dejando a miles de familias sin hogar. La reconstrucción se convirtió así en uno de los principales desafíos para el nuevo gobierno, que asumió el poder menos de una semana antes del desastre.
Una emergencia que entra en una nueva etapa
El terremoto de magnitud 7,4 abrió una crisis humanitaria de gran escala en Colombia. El vencimiento de las primeras 72 horas no significa el final inmediato de los rescates, pero sí marca una etapa especialmente compleja para localizar personas con vida.
Mientras los equipos continúan removiendo escombros, el país comienza a enfrentar otro desafío: asistir a las familias afectadas y reconstruir una infraestructura severamente dañada. La emergencia representa, además, la primera gran prueba para el gobierno de Abelardo de la Espriella.


