Un integrante de la barrabrava de Newell’s Old Boys fue condenado a 6 años y 8 meses de prisión por extorsionar al entonces presidente Ignacio Astore. La sentencia fue dictada este jueves en Rosario, tras comprobarse su participación en una organización vinculada a Ariel Máximo “Guille” Cantero, dedicada a obtener dinero mediante maniobras ilegales dentro del club.
Cómo operaba la organización
La investigación judicial reveló la existencia de una estructura criminal que actuaba de manera sistemática alrededor del club rosarino. Este grupo no solo ejercía presión sobre la dirigencia, sino que también controlaba diversas actividades informales vinculadas a los días de partido.
Entre las principales fuentes de ingresos ilegales se identificaron:
- Reventa de entradas
- Cobro de estacionamiento en zonas cercanas al estadio
- Organización de eventos sin autorización
- Comisión por venta de alimentos y bebidas
Según la fiscalía, estas prácticas eran coordinadas para generar ganancias paralelas, al margen de los canales oficiales del club.
Extorsión a la dirigencia
El condenado, Luciano Gallardo, fue señalado como uno de los responsables de ejecutar amenazas contra las autoridades de la institución. La maniobra incluyó la exigencia de 8 millones de pesos, aunque finalmente se concretó el pago de 3 millones.
El dinero fue entregado dentro de las instalaciones del club en julio de 2024, luego de reiteradas presiones. El conflicto se originó tras la negativa de la dirigencia a autorizar un evento organizado por la barra sin aval institucional.
La causa determinó que las intimidaciones buscaban generar un perjuicio económico y forzar decisiones internas.
Estructura y liderazgo
La organización estaba encabezada por Ariel Máximo “Guille” Cantero, quien operaba desde prisión. Desde allí, designaba referentes y supervisaba la recaudación obtenida en cada partido.
El manejo cotidiano quedaba en manos de Leandro “Pollo” Vinardi, quien también se encontraba detenido. A su vez, contaba con la colaboración de Sabrina Barrías para gestionar el reparto de dinero.
La comunicación entre los integrantes se realizaba a través de llamados telefónicos desde unidades penitenciarias, lo que permitía sostener la operatoria pese al encierro de sus líderes.
Internas y violencia
El expediente también expuso una disputa interna dentro de la barra, con la aparición de un sector rival liderado por Alejandro Nicolás “Rengo” Ficcadenti.
Esta tensión derivó en episodios de violencia, incluyendo un ataque armado contra el domicilio de una dirigente del club en julio de 2024.
Finalmente, una mediación permitió alcanzar un acuerdo transitorio entre las facciones, aunque la investigación evidenció la capacidad del grupo para organizar acciones violentas y ejercer presión sobre la vida institucional del club.
Detenciones y avance de la causa
Las actividades delictivas se desarrollaron principalmente entre enero y agosto de 2024. Durante ese período, se concretaron múltiples detenciones, entre ellas las de Gallardo, Barrías y otros integrantes clave.
La justicia consideró probado que el principal beneficiario de estas maniobras era el propio Cantero, quien recibía parte de las recaudaciones generadas.


