La falta de gas en Argentina comenzó a sentirse antes del invierno. Tras varios días consecutivos de bajas temperaturas, distribuidoras como Metrogas y Naturgy interrumpieron el suministro a industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles en el AMBA y la provincia de Buenos Aires para garantizar el abastecimiento a usuarios prioritarios.
Cortes de gas por aumento del consumo
El descenso de la temperatura a fines de abril generó un incremento inesperado en el consumo residencial de gas, especialmente en las zonas de mayor demanda del país. Frente a este escenario, las principales distribuidoras tomaron la decisión de restringir el suministro a usuarios con contratos no firmes.
La medida apunta a preservar el abastecimiento de sectores esenciales como hogares, hospitales y escuelas, que cuentan con prioridad según la normativa vigente. Estos usuarios tienen garantizado el servicio de forma ininterrumpida, a diferencia de industrias y estaciones de GNC con acuerdos flexibles.
Importación de GNL y demoras en la provisión
El problema no se explica únicamente por el aumento del consumo. Otro factor clave es la demora en la importación de Gas Natural Licuado. El Gobierno había proyectado avanzar con un esquema de importación a través de empresas privadas, desplazando a la estatal Enarsa, que históricamente se encargó de estas operaciones.
Sin embargo, el alto costo del GNL en el mercado internacional obligó a revisar la estrategia. Finalmente, se decidió postergar la participación privada para evitar un impacto directo en las tarifas y contener la inflación en los meses de mayor consumo.
Esta marcha atrás generó retrasos en la planificación. El primer buque con GNL llegará recién el 11 de mayo, mientras que los cargamentos siguientes arribarán de forma escalonada después del 20 de ese mes, lo que deja un período crítico sin abastecimiento pleno.
Antecedentes recientes del faltante de gas
Durante 2025 ya se habían registrado restricciones en el suministro, aunque en ese caso ocurrieron en pleno invierno y en medio de una ola de frío más intensa. En ese momento, también influyeron problemas técnicos en la producción de gas no convencional en Vaca Muerta, lo que agravó la situación.
La diferencia con el escenario actual es que el faltante se adelanta al otoño y está más vinculado a cuestiones de planificación e importación que a fallas productivas.
Un escenario que anticipa tensiones para el invierno
El adelantamiento de la escasez de gas plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta del sistema energético en los próximos meses. Si bien las restricciones actuales afectan solo a contratos interrumpibles, el panorama podría complicarse si persisten las bajas temperaturas y no se regulariza el ingreso de GNL.
El desafío para las autoridades será equilibrar la demanda creciente con una provisión suficiente, evitando que los recortes se amplíen a otros sectores en el pico del invierno.


