La confianza del sector agropecuario argentino registró una fuerte caída durante el bimestre marzo-abril de 2026, según el índice Ag Barometer de la Universidad Austral. El deterioro responde principalmente al aumento de los costos de producción, vinculado al conflicto internacional en Medio Oriente, y a la falta de respuestas del Gobierno nacional, lo que impacta en las decisiones de inversión y siembra.
Caída de la confianza y cambio de expectativas
El índice Ag Barometer mostró un descenso del 16% respecto al bimestre anterior y una baja interanual del 3,6%. Este retroceso marca un quiebre en el optimismo que había surgido tras el escenario electoral de 2025.
El informe advierte que el deterioro se concentra especialmente en el Índice de Condiciones Presentes, que cayó un 18%. En este contexto, el 21% de los productores aseguró que su situación financiera es peor que en el período previo.
Esta tendencia coincide con el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que registró una caída del 12,1%, consolidando un escenario de desconfianza creciente tanto en el ámbito productivo como en la percepción general.
Inversiones frenadas en el sector agropecuario
El informe también refleja un freno en las inversiones, especialmente en maquinaria agrícola. Aunque más de la mitad de los productores manifiestan intención de invertir, un 57% aún no concreta esas decisiones.
Las expectativas de inversión en activos fijos retrocedieron un 14%, lo que evidencia la cautela del sector ante un escenario económico incierto y con costos en aumento.
Impacto de la suba de costos y la guerra internacional
El conflicto en Medio Oriente, con la participación de Estados Unidos e Irán, generó un incremento en los precios internacionales del petróleo, afectando directamente el valor del gasoil, insumo clave para el agro.
A esto se suma el encarecimiento de los fertilizantes, en particular la urea, lo que reduce la rentabilidad de los productores y condiciona las decisiones productivas de cara a la próxima campaña.
Menor siembra de trigo y presión por retenciones
Uno de los efectos más visibles es la reducción en la intención de siembra de trigo. El 41% de los productores planea disminuir la superficie destinada a este cultivo, mientras que solo un 9% prevé incrementarla.
Además, el 61% considera que el escenario actual es desfavorable para la campaña 2026/27, al combinar precios internacionales, costos de insumos y condiciones climáticas.
Ante esta situación, entidades del sector comenzaron a reclamar una reducción de los derechos de exportación. Actualmente, las retenciones al trigo se ubican en el 7,5%, y su eventual eliminación tendría un impacto fiscal limitado, según estimaciones privadas.
Stock retenido y efecto en las exportaciones
De acuerdo con estimaciones privadas, los productores mantienen en su poder unas 48 millones de toneladas de granos, incluyendo trigo, maíz, soja y girasol. Este volumen representa un ingreso potencial cercano a los 19.000 millones de dólares.
Sin embargo, parte de ese stock podría retenerse como estrategia para presionar por cambios en la política tributaria, lo que demoraría el ingreso de divisas al país.


