Boca lo perdió sobre el final en Brasil y dejó pasar una gran chance

Boca Juniors frenó su buen momento en Belo Horizonte. En el Mineirão, cayó sobre la hora ante Cruzeiro y dejó atrás un invicto de 14 partidos, en un duelo donde el empate parecía negocio.

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El equipo de Claudio Ubeda jugó todo el segundo tiempo con diez hombres por la expulsión de Adam Bareiro, y terminó pagando caro su repliegue en los minutos finales.


Un partido cerrado y friccionado

El primer tiempo fue trabado, con mucha fricción y pocas situaciones claras.
Ninguno logró imponer condiciones y ambos se fueron al descanso sin remates al arco.

En ese contexto, el árbitro Esteban Ostojich tuvo un rol protagónico, con varias amarillas y una roja que condicionó el desarrollo.


La expulsión que cambió todo

Bareiro vio la roja por acumulación de faltas y dejó a Boca con uno menos en un partido que ya era incómodo.

A partir de ahí, el Xeneize se replegó y cedió terreno ante un rival que, sin brillar, empezó a crecer desde lo territorial.


El repliegue que lo condenó

Ubeda movió el banco y armó una línea de cinco para sostener el resultado.
El mensaje fue claro: aguantar.

Pero el retroceso fue excesivo. Cruzeiro empezó a empujar, ganó metros y se instaló en campo rival, aunque sin demasiada claridad.


El golpe final

Cuando el empate parecía sellado, llegó el golpe.
Tras una jugada colectiva, Néiser Villarreal apareció para empujarla y marcar el 1-0 definitivo.

Boca no pudo sostener la resistencia y se quedó sin nada.

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