El empleo privado registrado en la Argentina perdió 370.487 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, lo que equivale a 435 empleos destruidos por día, según un informe publicado este mes por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
En ese mismo período, la cantidad de empleadores cayó de 512.357 a 485.909, una pérdida de 26.448 empresas, a razón de 31 por día.
El derrumbe del empleo formal
En las unidades productivas —industria, comercio y servicios— la pérdida fue de 339.841 puestos, una caída del 3,45%, a razón de 400 por día. A ese número se suman 30.646 empleadas domésticas que perdieron su registro formal, casi 36 por día.
El sector más golpeado en términos absolutos fue la construcción, con 81.425 empleos menos, una caída del 17,1%. Le siguieron la industria manufacturera con 79.263 puestos perdidos, la administración pública con 67.312 y el transporte y almacenamiento con 64.660.
Las empresas que cerraron
En cuanto a la pérdida de empleadores, el comercio fue el sector más afectado en números absolutos, con 6.836 empresas menos. En términos relativos, el más golpeado fue el transporte y almacenamiento, con una caída del 16,4% en la cantidad de empleadores.
El 99,75% de las empresas que cerraron tenían hasta 500 trabajadores, es decir, pymes y microempresas. Las grandes firmas explicaron apenas el 0,25% de los cierres. Sin embargo, paradójicamente, concentraron la mayor parte de la destrucción de empleo: el 67,11% de los puestos perdidos salió de empresas con más de 500 trabajadores.
El termómetro del empleo doméstico
El informe del CEPA destaca al empleo en casas particulares como «un termómetro sensible de la economía»: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos, reacciona ante cualquier crisis. Su caída es señal de que los hogares ajustan gastos y de que el trabajo informal crece para compensar la pérdida de registro.


