La calabaza o zapallo nunca falta en la bolsa de las compras, porque no solo permite preparar tartas, sopas y hasta rellenos de pastas o empanadas: su dulzor natural y su textura suave lo convierten en el candidato ideal para hacer dulce. Sí señores, con zapallo se hacen dulces ricos, suaves y en 2 versiones: la mermelada y el dulce sólido, con toda la magia casera.
Elegimos el zapallo anco (especialmente el de pulpa anaranjada fuerte), que tiene una pulpa cremosa y es más dulce que el cabutia o el plomo. Y ya en casa, manos a la obra: hagamos una mermelada untable al estilo de la abuela y una versión sólida, ideal para comer con queso.
Receta 1: Mermelada de zapallo al estilo de la abuela
Esta versión untable es un viaje directo a la infancia. Queda impecable en las tostadas del desayuno o como relleno de pastafrolas y pepas.
Los ingredientes
1 kg de zapallo pelado y en cubos chicos
700 g de azúcar común
El jugo de un limón y un trozo de su cáscara (sin la parte blanca para que no amargue)
1 taza de agua
El paso a paso
El reposo (clave): La noche anterior, poné el zapallo junto con el azúcar, el jugo y la cáscara de limón en un recipiente. Tapalo y dejalo descansar. Este paso hace que el zapallo empiece a soltar sus jugos naturales y se caramelice de forma única.
A la hornalla: A la mañana siguiente, pasa todo a una olla y sumá la taza de agua. Mezclá bien y llevalo a fuego bajo, destapado, durante unos 40 o 50 minutos. Acordate de remover cada tanto con cuchara de madera para que no se pegue en el fondo.
Buscá tu textura: Una vez que el zapallo esté tierno, retirá la cáscara de limón. Acá elegís vos: podés pasarle el mixer si te gusta una mermelada súper lisa, o pisarlo con un pisapapas si preferís sentir los pedacitos de fruta.
El punto justo: El dulce está listo cuando moves la cuchara y empieza a despegarse del fondo de la olla. ¿Querés estar cien por ciento seguro? Poné una cucharadita en un plato playo, dejá que entibie y empujala con el dedo; si no se corre ni chorrea agua, está en su punto.
Envasado seguro: Volcá la mermelada bien caliente en frascos de vidrio limpios (podés pasarle un algodón con alcohol a las tapas para desinfectar). Llenalos hasta el borde, tapá con fuerza y dejá enfriar los frascos sobre la mesada. Al no llevar un proceso de esterilizado largo, guardalo directo en la heladera y consumilo en el corto plazo.
Variantes para perfumar tu mermelada
Podés sumar elementos para darle un toque sofisticado:
Vainilla clásica. Agregá una cucharada de esencia, pero atención, sobre el final de la cocción.
Toque cítrico de naranja: Reemplazá el agua por jugo de naranja exprimido y sumá tiritas de su piel.
Especiada de invierno: Incorporá una estrella de anís o dos clavos de olor durante el hervor (y acordate de retirarlos antes de envasar).
Receta 2: Dulce de zapallo sólido (Estilo «de corte»)
Si te fascina el dulce de membrillo o el de batata, esta versión de zapallo te va a volver loco. Para lograr esa consistencia firme que te permite cortarlo en tajaditas, usamos agar agar, un gelificante natural, vegano y saludable que proviene de las algas.
Los ingredientes
1 kg de pulpa de zapallo anco (pesalo una vez pelado y en cubos)
1 kg de azúcar común (siempre usamos el mismo peso de azúcar que de pulpa)
10 g de agar agar (son unas 2 cucharaditas copadas)
1 cucharada de esencia de vainilla
Opcionales para aromatizar: 1 ramita de canela, 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado o 1 cucharada de cacao amargo.
El paso a paso
Disolución lenta: Poné el zapallo y el azúcar en la cacerola más gruesa que tengas. Encendé el fuego bien bajo. Vas a ver cómo el azúcar se empieza a derretir y el zapallo suelta su líquido. Si elegiste sumarle la ramita de canela o el jengibre, tiralos a la olla en este momento.
Cocción y procesado: Cociná tapado a fuego mínimo, moviendo periódicamente, hasta que el zapallo esté totalmente tierno y se desarme solo. Retirá la cacerola del fuego, sacá la ramita de canela y meté el mixer hasta lograr un puré completamente liso, brillante y sin hilos.
Al molde: Apagá el fuego y sumá la esencia de vainilla. Volcá la preparación caliente en un molde de silicona (o en cualquier budinera forrada previamente con film plástico para desmoldar fácil). Alisá la superficie con una espátula y dale unos golpecitos secos al molde contra la mesada para eliminar las burbujas de aire atrapadas.
El toque final: Dejá que tome temperatura ambiente en la mesada y después llevalo a la heladera por un mínimo de dos horas. Pasado ese tiempo, desmoldá, cortá en fetas y disfrutalo con un buen queso fresco.
El truco para hacerle «vetas de chocolate»
Si querés que visualmente quede espectacular y sumarle un toque de sabor, hacé esto: justo antes de volcar el dulce en el molde, separá cuatro cucharadas de la preparación en una taza y mezclale la cucharada de cacao amargo. Después, andá llenando el molde intercalando chorros de la mezcla naranja con cucharadas de la mezcla de chocolate. Pasale un palillo de forma suave para dibujar las vetas y listo.
Fuente: Pronto


