De sobrevivir al terremoto de Haití a la Selección Argentina: la conmovedora historia de Kiki, la joya de Vélez

Stephen sobrevivió al devastador terremoto de Haití cuando tenía apenas nueve meses. Fue adoptado por una familia argentina y hoy, con 17 años, brilla en las inferiores de Vélez y acaba de cumplir otro sueño: entrenar con la Selección Sub 17.

Hay historias que trascienden al fútbol. La de Stephen, conocido por todos como «Kiki», es una de ellas.

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El 12 de enero de 2010, Haití sufrió uno de los desastres naturales más devastadores de la historia reciente. Un terremoto de magnitud 7,0 dejó más de 300.000 muertos y destruyó gran parte del país. En medio de esa tragedia, un bebé de apenas nueve meses sobrevivió en un orfanato. Ese niño era Stephen.

A miles de kilómetros, en Argentina, Francisco y Astrid ya habían completado prácticamente todos los trámites para adoptarlo. Cuando ocurrió el terremoto, no tenían forma de saber si seguía con vida. La incertidumbre duró semanas hasta que, un mes después, pudieron reencontrarse con él y traerlo al país.

Desde entonces, Stephen pasó a ser simplemente «Kiki».

La joya de Vélez que ya fue convocada por la Selección

Hoy, con 17 años, Kiki atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera deportiva.

El delantero integra la Sexta División de Vélez, donde viene de marcar goles en seis partidos consecutivos y ya aparece en el radar de Marcelo «Indio» Bravo, histórico entrenador de la Reserva del Fortín.

Su crecimiento también llamó la atención de la AFA. En los últimos días recibió su primera convocatoria para entrenarse con la Selección Argentina Sub 17 en el predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza.

«La verdad que muy lindo todo lo de la Selección. Todo fue hermoso: el predio, las canchas, el grupo, el cuerpo técnico. Al principio estaba nervioso, pero todos te ayudan a integrarte muy bien. Ya estar ahí era un sueño para mí. Representar a Argentina es algo muy lindo», contó en una entrevista con Olé.

El mensaje que le cambió la vida

La convocatoria llegó cuando menos lo esperaba.

Kiki estaba participando de una clase virtual de Matemática cuando comenzaron a llegarle mensajes de felicitación.

«Me escribió mi preparador físico diciéndome ‘felicitaciones’. Después empezaron a escribirme mis amigos. Entré al mensaje y vi que decía AFA. Al principio pensé que se habían equivocado porque leí mal el apellido. Cuando lo leí bien no lo podía creer. Paré la clase, fui corriendo a contarles a mis papás y nos abrazamos. Fue un momento muy hermoso», recordó.

A pesar de su presente futbolístico, mantiene los estudios como prioridad.

«Estoy en el último año del secundario. Hay que estudiar», afirmó.

«Me siento totalmente argentino»

Aunque nació en Haití, Kiki asegura sentirse completamente identificado con Argentina.

«Yo no me acuerdo porque tenía nueve meses cuando vine. Por lo que me cuentan mis papás, antes del terremoto ya habían hecho todos los papeles para adoptarme. Mientras ellos estaban en Argentina terminó ocurriendo el terremoto y no sabían cómo estaba. Por suerte fui uno de los pocos chicos del orfanato a los que no les pasó nada», relató.

Consultado sobre sus raíces, reconoció que nunca sintió la necesidad urgente de investigar su pasado, aunque no descarta hacerlo en el futuro.

«La verdad que nunca demasiado. Al estar tan bien acá nunca pensé mucho en volver o investigar mi pasado. Pero sí me gustaría saber un poco más. Y sí, me siento totalmente argentino», aseguró.

El apoyo incondicional de sus padres

Kiki también aprovechó para agradecerles a Francisco y Astrid, quienes lo acompañaron durante toda su formación.

«Son todo para mí. En el deporte siempre estuvieron atrás mío. Cuando no tenía con quién entrenar o estaba mal anímicamente, ellos siempre estaban ahí. Me cuesta mucho contar las cosas, pero ellos se dan cuenta cuando estoy mal y siempre me ayudan. Los amo», expresó.

Mientras sigue soñando con debutar en la Primera de Vélez y jugar algún día en el estadio José Amalfitani, Kiki ya consiguió algo mucho más grande: transformar una historia marcada por la tragedia en un ejemplo de superación, esfuerzo y esperanza.

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