El informe señaló que el 27,4% de los hogares urbanos pidió dinero a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para poder cubrir sus gastos habituales entre julio y septiembre de 2025.
El relevamiento forma parte de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-UCA) y analiza específicamente la necesidad de recurrir a dinero prestado para sostener el presupuesto familiar.
El indicador no contempla cuánto dinero solicitó cada hogar, las tasas aplicadas ni si posteriormente se produjeron incumplimientos. El dato busca mostrar una situación previa: cuándo los ingresos habituales dejan de alcanzar para afrontar los gastos del mes.
La pobreza duplica la necesidad de pedir dinero
La situación cambia de manera marcada según el nivel económico de los hogares. Entre aquellos que se encuentran por debajo de la Canasta Básica Total, el 44,4% pidió dinero prestado para cubrir gastos corrientes.
En los hogares considerados no pobres, en cambio, el porcentaje fue del 22,4%. La diferencia alcanza así los 22 puntos porcentuales.
El nivel socioeconómico también muestra una brecha importante. El recurso al préstamo alcanzó al 11,8% de los hogares del estrato medio-alto, al 23,2% del medio-bajo, al 32,5% del bajo y al 47,5% del nivel muy bajo.
El estrés económico profundiza el endeudamiento
Uno de los principales factores asociados al endeudamiento es la percepción de que los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
Entre los hogares que manifestaron atravesar esta situación de estrés económico, el 49,2% recurrió a dinero prestado. Entre quienes no declararon esa presión, el porcentaje cayó al 13,3%.
La diferencia es de 35,9 puntos porcentuales y representa una incidencia 3,7 veces mayor entre los hogares que sienten que sus ingresos resultan insuficientes.
El impacto es mayor entre los hogares pobres
Cuando se combinan pobreza y estrés económico, el porcentaje alcanza sus niveles más elevados. El indicador llegó al 55,8% entre los hogares pobres que además manifestaron estrés económico.
En el estrato socioeconómico muy bajo con estrés, la proporción fue del 55,4%. Incluso entre los hogares del estrato más bajo que no declararon estrés económico, alrededor de tres de cada diez tuvieron que recurrir a dinero prestado para afrontar gastos corrientes.
Dónde se registra el mayor endeudamiento
El informe también encontró diferencias según la zona del país. Los centros urbanos pequeños del interior registraron la mayor proporción, con un 30,6% de los hogares que recurrieron a dinero prestado.
El Conurbano bonaerense se ubicó cerca de ese nivel, con un 29,7%. En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, el indicador descendió al 12,8%.
Un indicador de la presión sobre los ingresos familiares
Los resultados muestran que el endeudamiento no siempre responde a la decisión de financiar una compra importante. En una parte significativa de los hogares, pedir dinero aparece como una herramienta para sostener gastos cotidianos cuando los ingresos ya no alcanzan.
La distancia entre los sectores socioeconómicos y el fuerte impacto del estrés económico reflejan una mayor vulnerabilidad entre las familias con menor capacidad para absorber aumentos de gastos o imprevistos.


