El Producto Bruto Interno (PBI) se contrajo 0,6% en el segundo trimestre de 2026 respecto de los primeros tres meses del año, arrastrado por las caídas del consumo privado, el consumo público y la inversión. Hacia adelante, las primeras estimaciones anticipan un nuevo retroceso de la actividad en julio, mientras que los datos disponibles de agosto muestran un panorama más heterogéneo.
La caída fue confirmada este jueves por el INDEC, que mostró un deterioro de los principales componentes de la demanda interna. En ese marco, sobresalió la caída de 2,4% del consumo privado frente al trimestre anterior, una variable que venía mostrando variaciones positivas y que pasó a convertirse en uno de los principales factores detrás de la contracción de la actividad.
De todos modos, ese indicador no debe confundirse directamente con el consumo masivo, ya que incluye gastos en bienes y servicios como turismo, vehículos y otros rubros que exceden la canasta cotidiana de los hogares. Además, especialistas suelen advertir que, dentro de las cuentas nacionales, parte de su estimación surge metodológicamente por residuo, por lo que el dato sirve para medir la evolución general del gasto de los hogares, pero no necesariamente refleja de manera directa la situación de los sectores de menores ingresos.
¿Por qué retrocedió el nivel de actividad?
La caída del segundo trimestre marcó un cambio respecto del comienzo del año. Después de crecer 0,7% entre enero y marzo, el PBI se contrajo 0,6% entre abril y junio, mientras que el crecimiento interanual se desaceleró desde 2,4% hasta 2%. De todas formas, por el arrastre del primer semestre, la actividad todavía acumuló una mejora de 2,2% frente al mismo período de 2025.
El principal factor detrás de esa contracción estuvo en la demanda doméstica. En particular, el consumo privado bajó 2,4% respecto del trimestre anterior, después de haber mostrado variaciones positivas durante los períodos previos. A su vez, el consumo público retrocedió 2,3%, mientras que la inversión disminuyó 0,8%, de modo que los tres grandes componentes internos se movieron en terreno negativo al mismo tiempo.
Sin embargo, la comparación contra el mismo período de 2025 muestra una economía con comportamientos mucho más dispares. Mientras el consumo privado todavía avanzó 0,4% interanual, la inversión cayó 11,1% y el consumo público se redujo 4,1%. En cambio, las exportaciones crecieron 13,7%, por lo que el sector externo compensó parcialmente el debilitamiento de la demanda local y permitió que el PBI mantuviera una variación interanual positiva.
La inversión fue, en ese sentido, uno de los puntos más débiles del segundo trimestre. Dentro de la formación bruta de capital fijo, la compra de maquinaria y equipo cayó 15,2% interanual, mientras el equipo de transporte retrocedió 22,1%. A su vez, tanto los bienes nacionales como los importados mostraron bajas de dos dígitos, lo que indica que la contracción no estuvo concentrada en un único origen de la inversión.
Fuente: Ambito


