El empleo crece en Argentina, pero aumenta la precarización laboral

El mercado laboral argentino mostró un crecimiento interanual durante el segundo trimestre de 2026, aunque detrás de esa mejora aparece una realidad más compleja: disminuyen los puestos asalariados registrados, aumenta el trabajo independiente y los ingresos continúan perdiendo capacidad de compra. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reflejan un cambio en la composición del empleo que vuelve a poner en discusión la calidad de los puestos de trabajo.

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Más puestos de trabajo, pero menos empleo registrado

Según el informe de Cuentas Nacionales del Indec, Argentina contabilizó 22.566.000 puestos de trabajo durante el segundo trimestre de 2026. La cifra representa un incremento del 0,5% respecto del mismo período del año anterior.

Sin embargo, el crecimiento no alcanzó a todos los sectores por igual. Los puestos asalariados totalizaron 16.480.000 y registraron una caída interanual del 0,8%.

Dentro de ese universo, el empleo formal llegó a 10.880.000 puestos, con una disminución del 1,4%. Por su parte, el trabajo informal alcanzó los 5.601.000, con una suba del 0,5%.

El mayor impulso provino del trabajo no asalariado, que comprende principalmente a cuentapropistas y empleadores. Este segmento sumó 6.085.000 puestos y creció un 3,9% interanual.

El cuentapropismo gana terreno en el mercado laboral

La expansión del trabajo independiente abrió un debate sobre las características del crecimiento del empleo. Mientras desde el Gobierno destacan la autonomía laboral como una tendencia del mercado, especialistas advierten que una parte importante de estas ocupaciones responde a la falta de oportunidades dentro del empleo formal.

Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, señaló que el mercado muestra una caída de los puestos registrados y un crecimiento de actividades independientes con condiciones laborales más frágiles.

De acuerdo con su análisis, el comercio, los hoteles, los restaurantes y la construcción explican una parte importante de las nuevas ocupaciones no asalariadas.

Los ingresos pierden terreno y aumenta la presión sobre los trabajadores

El deterioro no se limita a la composición del empleo. Los ingresos también muestran dificultades para recuperarse frente al aumento del costo de vida.

Un informe de la consultora ExQuanti, elaborado sobre estadísticas del Indec, estimó que el ingreso promedio de las personas ocupadas cayó un 7,6% interanual durante el segundo trimestre de 2026.

Además, las cifras oficiales registraron 34.034 millones de horas trabajadas anualizadas, un aumento del 1,2% frente al año anterior. No obstante, la evolución fue desigual: las horas correspondientes a trabajadores asalariados retrocedieron un 0,6%, mientras que las de los no asalariados aumentaron un 6,3%.

Este comportamiento refleja una realidad en la que numerosos trabajadores independientes necesitan extender sus jornadas para sostener sus ingresos.

La industria y la construcción, entre los sectores afectados

El análisis del mercado laboral también muestra diferencias entre las actividades económicas. Sectores vinculados con los recursos naturales y la energía pueden registrar crecimiento sin generar una cantidad proporcional de nuevos empleos.

En cambio, la industria, la construcción, el comercio y los servicios vinculados al turismo tienen una incidencia mayor en la generación de puestos de trabajo y en la distribución de los ingresos.

Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, advirtió sobre las dificultades que atraviesan estas actividades para compensar el deterioro laboral.

Qué muestran los últimos indicadores del empleo

Los datos del Indec también señalaron que la tasa de desempleo llegó al 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales.

En paralelo, la tasa de actividad alcanzó el 48,9%, mientras que la tasa de empleo se ubicó en el 45%.

A esto se suma otro indicador preocupante: según información de la Secretaría de Trabajo basada en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), julio registró 12.716 empleos registrados menos. El empleo privado formal acumuló así 14 meses consecutivos de retroceso.

Un crecimiento que no se traduce en mejores condiciones

El aumento de la cantidad de puestos de trabajo no necesariamente representa una mejora en las condiciones laborales. La caída del empleo registrado, la expansión del cuentapropismo y la pérdida de ingresos muestran que el mercado laboral argentino atraviesa una transformación profunda.

El desafío no pasa solamente por generar nuevas ocupaciones, sino por recuperar empleos estables, con protección social y remuneraciones que permitan mejorar el poder adquisitivo. De lo contrario, las estadísticas podrán mostrar más trabajadores, mientras la precariedad continúa avanzando.


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