Keiko Fujimori asumió este martes como presidenta de Perú durante una ceremonia realizada en el Congreso, acompañada por mandatarios y representantes de distintos países de la región. En su primer discurso como jefa de Estado, aseguró que su gestión estará basada en el «método, disciplina, trabajo y una ruta clara», además de cuestionar la situación institucional heredada de administraciones anteriores.
La nueva mandataria afirmó que recibe «un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos», y sostuvo que uno de los principales desafíos de su gobierno será recuperar la confianza en las instituciones públicas.
Fujimori asumió el cargo en un contexto de marcada inestabilidad política, ya que Perú tuvo ocho presidentes en la última década y ninguno logró completar su mandato, una situación que, según distintos análisis, refleja la crisis institucional que atraviesa el país.
Durante su juramento, la presidenta se comprometió a defender la soberanía nacional, la democracia, la independencia de los poderes del Estado y el cumplimiento de la Constitución, además de garantizar la integridad física y moral de los ciudadanos, con especial atención a los sectores históricamente postergados.
Asimismo, manifestó que respetará la libertad de culto y reconocerá la importancia de la Iglesia Católica en la formación cultural y moral del país, al tiempo que aseguró que trabajará por «un Perú seguro, próspero y unido».
En materia de seguridad, Fujimori anunció una ofensiva contra el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal, y afirmó que su gobierno utilizará todas las herramientas previstas por la Constitución para recuperar el control de los territorios afectados por estas actividades.
En ese marco, adelantó que las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno durante los estados de emergencia, en coordinación con la Policía Nacional, con el objetivo de restablecer la autoridad del Estado y garantizar la seguridad de la población.


