VIDEO | «Los jóvenes tienen esperanzas, pero se derrumbaron las condiciones para un futuro mejor»

Juan Cruz Esquivel, director del proyecto de investigación «Jóvenes Vulnerables en Argentina: condiciones de vida, creencias y expectativas de futuro» del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA) , analizó los resultados del estudio. Su diagnóstico: los jóvenes tienen esperanzas, pero faltan condiciones para que esas expectativas se concreten.

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El dato central

El reporte revela que el 48,9% de las personas de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad. El estudio alerta sobre la desvinculación de los jóvenes respecto a las instituciones básicas de integración social: la escuela y el mundo del trabajo.

Uno de los datos más alarmantes es la consolidación del segmento conocido como «NI-NI» . Dos de cada diez jóvenes vulnerables no trabajan ni estudian. Pero la investigación detectó un componente aún más grave: la ausencia de horizontes.

«Hay esperanzas, pero se derrumbaron las condiciones»

«Los jóvenes tienen esperanzas o expectativas de un futuro mejor. El problema es que se derrumbaron las condiciones que lo hacen posible», describió Esquivel, doctor en Sociología, investigador principal del Conicet y docente de la UBA, en declaraciones a SanLuis24 Noticias.

El especialista indicó que «hay deseos de un futuro mejor, pero se amplió la distancia entre esas expectativas y las oportunidades con las que cuentan para cumplirlas».

La desconexión del mercado laboral

Entre quienes no tienen empleo ni estudian, un tercio dejó de buscar trabajo. «Esta desconexión refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible», explicó Esquivel.

Trabajo precario y sin cobertura

Para aquellos jóvenes vulnerables que logran insertarse en el mercado laboral, las condiciones distan de ser óptimas. El empleo se concentra en actividades de baja calificación y altísima informalidad, principalmente en el comercio, la construcción y tareas de cuidado.

Solo el 18,9% de los jóvenes que trabajan cuenta con un empleo registrado o parcialmente registrado. El 75,9% se encuentra en una relación laboral no registrada o trabaja por cuenta propia (changas, venta ambulante o por internet). El 5% está bajo el régimen de monotributo.

Esta precariedad laboral impacta directamente en la cobertura de derechos básicos. El 78% de este segmento carece de obra social o prepaga y depende exclusivamente del sistema público de salud.


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