Robar con un celular y un código QR nunca fue tan fácil: ojo a la modalidad que roba datos y fotos

Escanear un código QR puede conducir a una estafa si el enlace redirige a una página falsa creada para robar dinero, datos personales o credenciales de acceso. Estos códigos aparecen en parquímetros, restaurantes, carteles, facturas y anuncios, por lo que se han convertido en un recurso habitual para realizar pagos, consultar información o abrir sitios web desde el teléfono.

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El riesgo surge cuando un delincuente sustituye un código legítimo por otro diseñado para engañar. La Comisión Federal de Consumidores de Estados Unidos advierte sobre casos en los que estafadores cubrieron los códigos QR de parquímetros con versiones falsas. Al escanearlas, la víctima puede terminar en una web fraudulenta y entregar información bancaria o personal. La revisión del enlace antes de abrirlo es la primera medida de protección.

Los peligros de escanear códigos QR

Pagar un estacionamiento mediante un código QR parece una opción rápida. El usuario escanea la imagen, abre una página de pago e introduce sus datos. Sin embargo, este procedimiento puede facilitar una estafa si alguien colocó un adhesivo falso encima del código original.

El código malicioso puede llevar a un sitio que imita la apariencia de una plataforma de pagos. Allí, el delincuente puede solicitar el número de tarjeta, datos personales, contraseñas o información de contacto. También puede intentar instalar programas maliciosos en el dispositivo.

Un código QR no revela a simple vista el sitio al que dirige. Por eso resulta importante desconfiar de imágenes que parezcan añadidas de forma irregular, estén mal pegadas, cubran otro código o presenten diferencias de impresión con el resto del parquímetro, cartel o documento.

Los lectores de códigos QR suelen mostrar una vista previa de la dirección web antes de abrirla. Ese momento permite comprobar el destino y decidir si es seguro continuar.

Cómo detectar enlaces sospechosos

Antes de pulsar sobre el enlace, es necesario observar la URL completa. Los estafadores pueden utilizar direcciones que parecen conocidas, pero incluyen errores ortográficos, letras intercambiadas, números en lugar de caracteres o dominios distintos.

Una página fraudulenta puede parecerse a la web de una empresa, un banco o un servicio de estacionamiento. Sin embargo, una variación mínima en la dirección puede revelar que se trata de una copia. Una URL con errores o elementos extraños no debe abrirse ni utilizarse para efectuar pagos.

También conviene evitar introducir datos personales o financieros si la página genera dudas. En estos casos, una alternativa consiste en buscar manualmente el sitio oficial de la empresa o utilizar su aplicación, en lugar de continuar desde el enlace obtenido mediante el código QR.

La prevención también incluye mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones del teléfono. Las actualizaciones pueden evitar que un enlace fraudulento se convierta en un ataque informático contra el dispositivo.

Las contraseñas y el doble factor reducen el impacto

Una contraseña segura protege las cuentas si un código QR falso dirige a una página que intenta capturar credenciales. Cada servicio debe contar con una clave diferente, difícil de adivinar y ajena a datos personales fáciles de obtener.

La autenticación de múltiples factores añade otra barrera. Este sistema solicita una comprobación adicional, por ejemplo, desde un teléfono, un token o una característica biométrica. Si un delincuente consigue una contraseña, esa segunda verificación puede impedir el acceso a la cuenta.

Los riesgos aumentan si el código malicioso instala malware. Una vez dentro del teléfono, ese programa puede añadir contactos para lanzar campañas de phishing, iniciar llamadas y exponer el número ante quienes las reciben, enviar mensajes de texto o redactar correos electrónicos.

Qué hacer después de escanear un código sospechoso

Si existe la sospecha de haber abierto un código QR falso, la primera recomendación es no interactuar con el estafador. Contactar mediante una web dudosa puede dar lugar a solicitudes de dinero o información confidencial.

Si se introdujo un nombre de usuario o contraseña, se debe cambiar la clave de inmediato. El cambio debe aplicarse también a todas las cuentas donde se haya reutilizado esa misma contraseña. Esta medida limita el acceso a otros servicios vinculados.

También es necesario revisar los movimientos de la tarjeta de crédito y los extractos bancarios. Cualquier transacción desconocida puede indicar que los datos financieros fueron comprometidos durante el proceso.

Los códigos QR ofrecen comodidad, pero no garantizan que el sitio de destino sea legítimo. Inspeccionar la imagen, revisar la dirección web, mantener el teléfono actualizado y proteger las cuentas permite reducir el riesgo de que un simple escaneo termine en una estafa.

Fuente: Infobae


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