Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la tasa nominal anual promedio de los préstamos personales llegó al 63,82% a mediados de agosto. Dos días antes había superado el 69%, mientras que a comienzos de 2026 se ubicaba alrededor del 71%.
La reducción registrada durante el año todavía no alcanza para que el financiamiento resulte barato. La inflación acumulada entre enero y julio fue del 19,3%, mientras que la variación de precios interanual llegó al 33,8%. De esta manera, el costo nominal de los préstamos continúa ampliamente por encima de ambos registros.
Qué factores mantienen alto el costo del crédito
Los impuestos y los encajes
Desde el sector bancario señalan que la carga tributaria tiene un peso importante en el costo final de los préstamos. Según los argumentos planteados por las entidades, cerca de un tercio de las tasas responde a impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Otro elemento señalado son los encajes. Los bancos pagan intereses por los depósitos que reciben, mientras que una parte de esos fondos debe permanecer inmovilizada en el BCRA sin generar una remuneración equivalente. Esta situación eleva el costo de la intermediación financiera.
Como referencia, las tasas nominales anuales promedio de los plazos fijos a 30 días se ubicaban entre el 21% y el 29%, de acuerdo con los datos citados en el informe.
La morosidad también presiona sobre las tasas
El nivel de incumplimiento de los hogares aparece como otro de los factores que explican el encarecimiento del financiamiento.
En junio, la irregularidad total del sistema financiero registró una baja de 0,1 puntos después de 18 meses de aumentos. Sin embargo, la morosidad de los préstamos a familias permaneció en el 12,8% por segundo mes consecutivo. En el caso de los préstamos personales, incluso avanzó medio punto y alcanzó el 16,4%.
El mayor riesgo de incumplimiento obliga a las entidades a tomar mayores previsiones para cubrir eventuales pérdidas. Además, quienes tuvieron atrasos en sus pagos pueden enfrentar condiciones más costosas cuando vuelven a solicitar financiamiento.
Los bancos no esperan una fuerte expansión del crédito
La incertidumbre económica también dificulta una reducción significativa de las tasas. En el sector financiero consideran que será necesario un período prolongado de estabilidad para ampliar el acceso al crédito a costos más bajos.
A esto se suma la expectativa de mayor volatilidad durante el proceso electoral de 2027. Por ese motivo, las entidades no proyectan un fuerte crecimiento del crédito antes de las elecciones.
Los especialistas también cuestionan la previsibilidad de la política monetaria y advierten que resulta difícil ofrecer préstamos a largo plazo en un escenario donde las condiciones financieras pueden cambiar.
Cuándo podrían bajar las tasas de los préstamos
Las perspectivas para los próximos meses no anticipan una caída profunda del costo financiero. Una reducción más significativa dependería de cambios en la política monetaria, como una eventual disminución de los encajes o modificaciones en el mecanismo mediante el cual la tasa de referencia se transmite al resto del sistema.
Otra posibilidad está vinculada con la evolución de la morosidad. Si los niveles de incumplimiento se estabilizan o comienzan a descender, los bancos podrían reducir el componente de riesgo incorporado en las tasas.
Por ahora, el escenario combina una inflación más moderada con un crédito que continúa siendo costoso para las familias. La baja de los precios, por sí sola, no alcanza para abaratar el financiamiento: la política monetaria, el riesgo crediticio, los impuestos y las condiciones del sistema financiero siguen condicionando el costo de los préstamos.


