El Gobierno de Donald Trump anunció nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% para las importaciones procedentes de más de 80 países y economías, argumentando que esas naciones no cuentan con mecanismos suficientes para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzoso. Las tarifas entraron en vigor este viernes y reemplazan el arancel global temporal del 10% que expiró el jueves.
Cabe precisar que la administración de Donald Trump fundamentó la medida en una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite responder a prácticas comerciales consideradas «injustificadas o discriminatorias». Así, EEUU utilizó este instrumento después de que los tribunales limitaran parte de las tarifas globales aplicadas anteriormente bajo la Sección 122.
Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, planteó que “la tasa y el alcance de las exenciones son apropiados” para lograr la eliminación de las prácticas sancionadas por la investigación sobre trabajo forzoso.
Este anuncio provocó una rápida reacción de varios gobiernos, de la región y a nivel global, que rechazaron los argumentos utilizados por EEUU y anticiparon negociaciones o medidas de respuesta.
La respuesta de Brasil
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Estados Unidos utilizó el trabajo forzoso como argumento para reforzar una política comercial proteccionista. Cabe subrayar que venían de días conflictivos Brasil y EEUU, ya que además de estos aranceles globales, Trump había puesto el foco en aumentar los aranceles a Brasil debido a «prácticas comerciales desleales», y le había impuesto el pasado miércoles 25% de arancel.
Brasil fue uno de los más duros en sus críticas: en un comunicado sostuvo que, «ante la falta de un fundamento legal interno que respalde su política comercial proteccionista», EEUU «optó por manipular un tema tan importante» para justificar los nuevos aranceles. La Cámara Americana de Comercio para Brasil calculó que la carga acumulada sobre las exportaciones del país llegará al 37,5%.
El caso de México
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum comunicó que evitó el impacto de las nuevas tarifas gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La Secretaría de Economía de México señaló que cerca del 85% de las exportaciones mexicanas continuará ingresando al mercado estadounidense con arancel cero.
El organismo detalló que el resto de los productos seguirá pagando un arancel del 10%, sin cambios respecto del régimen anterior. “Uno sustituye al otro, por lo que el trato arancelario se mantiene” subrayaron.
La postura chilena
Chile también rechazó la medida y anunció gestiones para quedar fuera de la lista. La Cancillería señaló que el país «cuenta con una sólida institucionalidad laboral» y que «la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación».
Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, expresó preocupación porque la medida afecta “la competitividad” de las exportaciones chilenas y genera “incertidumbre para miles de productores y trabajadores”.
Para Japón es «lamentable»
Minoru Kihara, portavoz del gobierno japonés, señaló que «a pesar de que la industria y el comercio de nuestro país operan de conformidad con las normas internacionales, resulta lamentable imponer aranceles a Japón con el argumento de falta de medidas de prohibición de importación de productos fabricados mediante trabajo forzado”.
Kihara expresó también que Tokio y Washington mantienen vigente el acuerdo comercial bilateral alcanzado en 2025, que fijó un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas a cambio de inversiones por u$s550.000 millones en Estados Unidos.
Corea del Sur, otro que alzó la voz
Corea del Sur pidió preservar el entendimiento comercial alcanzado con Washington. El Gobierno informó que «planea mantener estrechas consultas con Estados Unidos para garantizar que se mantenga el arancel del 15% acordado mutuamente».
El Ministerio de Comercio surcoreano aseguró que las autoridades estadounidenses «reafirmaron su postura de que se debe cumplir el acuerdo comercial vigente», tras conversaciones bilaterales previas al anuncio.
Fuente: Ambito


