El Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) perdió 40,8% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la Presidencia, y quedó en un nivel real similar al registrado en abril de 2002. Los datos surgen de un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analiza la evolución del salario mínimo en las últimas décadas.
El estudio señala que el salario mínimo vigente en septiembre de 2026 es de $383.800 en términos nominales. Para recuperar el poder adquisitivo que tenía en noviembre de 2023, debería aumentar 74,3%, lo que representa una suba de $265.049. Si la comparación se realiza con el promedio de 2023, el incremento necesario es de 70,7%.
El deterioro se vuelve más evidente al ampliar la perspectiva histórica. El nivel actual del SMVM se encuentra 12,3% por debajo del promedio de la década de 1990 y apenas 23,8% por encima del mínimo histórico de la serie, registrado en abril de 2003.
Lejos del máximo histórico
La distancia es todavía mayor respecto del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011. Para recuperar aquel nivel de poder adquisitivo, el salario mínimo debería llegar a $1.158.888 a valores de septiembre de 2026.
Esto significa que el SMVM actual se encuentra 66,9% por debajo de aquel máximo.
El informe también compara la evolución del salario mínimo con el costo de distintos servicios y combustibles desde diciembre de 2023. Mientras el SMVM acumuló un aumento nominal del 158%, el subte aumentó 2.005%, el colectivo 1.510%, el tren 1.090%, la electricidad, el gas y otros combustibles 856% y la nafta súper 631%.
La comparación busca mostrar la distancia entre la evolución del salario mínimo y el incremento de algunos gastos que forman parte del presupuesto cotidiano de los trabajadores.
El salario mínimo y las decisiones del Gobierno
El CEPA también cuestionó el mecanismo utilizado para definir el SMVM durante la gestión de Milei.
El informe sostiene que, desde el inicio del actual Gobierno, la Secretaría de Trabajo fijó el salario mínimo en valores cercanos a los reclamados por las organizaciones empresariales y por debajo de las recomposiciones planteadas por los sindicatos.
El organismo identifica este comportamiento en las decisiones adoptadas en junio y diciembre de 2024, abril y noviembre de 2025 y septiembre de 2026.
Para el centro de estudios, esta política contribuyó a profundizar la pérdida de poder adquisitivo del salario mínimo, que dejó de acompañar la evolución de los precios y de los principales costos de los hogares.
La magnitud del retroceso también puede observarse al comparar con otros momentos de la historia reciente. Para recuperar el poder adquisitivo de noviembre de 2019, el salario mínimo debería aumentar 101,4%, mientras que para volver al nivel de noviembre de 2015 debería subir 163,6%.


