El gasto destinado a las rutas nacionales registró un fuerte retroceso durante la gestión de Javier Milei y San Luis aparece como la provincia más afectada. Entre 2023 y 2025, los recursos destinados a Carreteras Nacionales en la provincia cayeron un 95,7% en términos reales, según datos analizados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). El escenario se da mientras menos de la mitad de las rutas nacionales del país se encuentran actualmente en buen estado.
San Luis, la provincia más afectada por el recorte vial
El ajuste tuvo un impacto desigual en las distintas jurisdicciones, pero San Luis encabezó el listado de las provincias con mayor caída del gasto nacional en carreteras.
Según los datos publicados, la inversión pasó de unos 76.700 millones de pesos a precios comparables en 2023 a aproximadamente 3.300 millones en 2025, lo que representa una reducción real del 95,7%.
Detrás de San Luis aparecen La Pampa, con una disminución del 94,6%, y Santa Cruz, con una baja del 93,3%. También registraron reducciones superiores al 80% Catamarca, La Rioja, Chubut y Chaco.
En otras provincias de peso económico, Buenos Aires tuvo una caída del 85%, mientras que Santa Fe redujo el gasto vial un 73,3% y Córdoba un 71,6%. Entre Ríos registró una disminución del 63,4% y Mendoza del 45,2%.
El gasto nacional en rutas cayó 80%
El ajuste no se limitó a una provincia. Entre 2023 y 2025, el gasto conjunto de la Dirección Nacional de Vialidad y la Agencia Nacional de Seguridad Vial disminuyó un 70% en términos reales.
Para 2026, el crédito vigente a agosto proyectaba una nueva reducción y ubicaba la caída en torno al 80% respecto de 2023. En ese período, la inversión nacional en carreteras pasó de unos 2.700 millones de dólares en 2023 a menos de 800 millones dos años después.
Los fondos destinados específicamente al mantenimiento de obras viales también retrocedieron. El Programa 16, destinado a esa tarea, registró una reducción del 60% entre 2023 y 2025.
Menos rutas en buen estado
El deterioro presupuestario coincide con una caída en el estado general de la red vial nacional.
Un informe citado en el análisis señala que solo el 42,4% de las carreteras nacionales se encuentra actualmente en buen estado. La cifra representa una caída de 12,6 puntos respecto de 2023.
A su vez, el 25,8% de la red presenta un estado regular y el 31,8% se encuentra en malas condiciones. Este último indicador aumentó 8,8 puntos en comparación con 2023.
La situación se profundiza por el bajo nivel de ejecución presupuestaria. Hasta mediados de 2026, Vialidad Nacional había ejecutado apenas el 33% de los recursos disponibles. Entre enero y julio, la ejecución resultó 83% inferior a la registrada durante el mismo período de 2023.
El impacto sobre el mantenimiento de las rutas
El recorte de fondos afecta tanto la construcción de nuevas obras como la conservación de la infraestructura existente. La falta de mantenimiento puede acelerar el deterioro de las rutas y aumentar posteriormente el costo de las reparaciones.
De acuerdo con estimaciones citadas en el informe, mantener la red vial nacional demanda alrededor de 1.600 millones de dólares anuales. En cambio, recuperar la infraestructura deteriorada podría requerir unos 23.000 millones de dólares solamente para las rutas nacionales.
El escenario también genera presión sobre las provincias, que pueden enfrentar mayores costos para conservar rutas que dependen de la Nación.
Un problema que también alcanza a la seguridad vial
El estado de las rutas tiene una relación directa con las condiciones de circulación y la seguridad vial. El deterioro de la infraestructura ocurre mientras el país registra una elevada cantidad de víctimas por siniestros viales.
Según los datos difundidos en el análisis, durante el último año contabilizado murieron 4.369 personas en accidentes de tránsito, un 14% más que el año anterior.
El propio Javier Milei había señalado recientemente que una carretera en buen estado puede contribuir a salvar vidas. Sin embargo, los datos sobre inversión, mantenimiento y estado de las rutas muestran un escenario de fuerte reducción de los recursos destinados a la infraestructura vial.
Qué puede pasar con las rutas nacionales
La reducción del gasto vial plantea un desafío que trasciende el presupuesto de un solo año. Mientras disminuyen los recursos para mantenimiento y obras, aumenta el deterioro de la infraestructura y, con ello, el costo potencial de las futuras reparaciones.
En el caso de San Luis, la caída del 95,7% en el gasto nacional para carreteras coloca a la provincia en el primer lugar del ranking de recortes analizado. El dato vuelve a poner el foco sobre el estado de las rutas nacionales y sobre el impacto que tendrá la falta de inversión en la infraestructura estratégica del país.


