El gobernador de San Luis, Claudio Poggi, registró durante junio la mayor caída de imagen positiva entre los 24 mandatarios provinciales del país, de acuerdo con el último ranking difundido por la consultora CB Global Data. El estudio señala que su nivel de aprobación descendió 2,2 puntos porcentuales respecto de la medición anterior.
A pesar de este retroceso, el mandatario puntano logró mantenerse dentro del grupo de gobernadores con mejor valoración a nivel nacional. En el relevamiento correspondiente a junio, Poggi se ubicó en el quinto puesto del ranking, con una imagen positiva de 53,5% entre los habitantes de San Luis.
La encuesta fue realizada sobre una muestra de entre 900 y 1.193 casos por provincia, incluyendo además a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El informe evalúa la percepción de los ciudadanos sobre sus respectivos gobernadores y ordena los resultados según el nivel de imagen positiva obtenido.
En la clasificación general, el primer lugar fue para Gustavo Sáenz, gobernador de Salta, con 54,6% de aprobación, seguido por Rolando Figueroa, de Neuquén, con 54,4%, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 54%. Poggi quedó muy cerca de ese grupo de liderazgo nacional.
Sin embargo, uno de los datos más relevantes del informe fue la evolución de la imagen de los mandatarios respecto del mes anterior. En ese apartado, Claudio Poggi fue el gobernador que más apoyo perdió durante junio, superando en caída porcentual al resto de los jefes provinciales evaluados.
La consultora destacó que, mientras Poggi registró una baja de 2,2 puntos, el mandatario que mostró la mejor evolución fue Alberto Weretilneck, de Río Negro, quien incrementó su imagen positiva en 3,7 puntos porcentuales.
Pese a la disminución registrada, los números reflejan que el gobernador puntano continúa siendo uno de los dirigentes provinciales con mejor imagen del país, ya que integra el grupo de los ocho mandatarios más valorados por sus coprovincianos.
Los resultados de junio muestran así un escenario de contrastes para el jefe del Ejecutivo sanluiseño: por un lado, conserva un nivel de aprobación que lo posiciona entre los gobernadores mejor calificados de Argentina; por otro, enfrenta el desafío de revertir la caída más pronunciada de imagen registrada durante el último mes.


